El fármaco del día antes

Patricio Navia

La Tercera, Septiembre 6, 2006

 

Si bien la polémica sobre la distribución gratuita de la píldora del día después (PDD) ha producido tensión en la coalición de gobierno, La Moneda ha puesto un tema ganador en la agenda. Porque la sociedad chilena es mucho más tolerante que la clase política dirigente y porque la Presidenta Bachelet siempre gana cuando pone sobre la mesa los temas de igualdad, tolerancia y salud pública, el debate sobre la PDD traerá muchos más beneficios que costos al gobierno.

 

Aunque Bachelet ha insistido en la necesidad de anticiparse a los conflictos, en semanas recientes La Moneda sólo reaccionó tardíamente a temas incómodos instalados por la oposición (delincuencia) o por errores propios del gobierno (plebiscito, periodo presidencial.) Pero al debatir una cuestión de salud pública y utilizar argumentos poderosos de sentido común para enfrentar posiciones dogmáticas basadas más en el voluntarismo que en la dinámica realidad de una compleja sociedad, Bachelet mata varios pájaros de un tiro.

 

Pese a las críticas, ya nadie se opone a la necesidad de fortalecer la educación sexual. Incluso antiguos detractores, ahora alegan por la necesidad de entregar condones en vez de distribuir PDD. Pero como nadie ha planteado que éstas reemplacen a los condones, el gobierno puede darse por satisfecho de haber cambiado el centro de gravedad en el debate sobre educación sexual en Chile.

 

Igual que cuando buscaba ser la primera mujer en La Moneda, su iniciativa de combatir el embarazo adolescente parece ir de la mano con el progreso. Porque hay muchos más embarazos adolescentes no deseados en sectores de bajos ingresos, la disposición también busca reducir la desigualdad. Mejor aún, porque la mayoría de los embarazadas adolescentes son madres solteras, los defensores de la familia tradicional tienen problemas para defender posturas que solo llevarán a tener más familias uniparentales. Finalmente, ya que los que critican la distribución gratuita de la píldora tienen posturas diferentas respecto a la familia y a la prevención de embarazos no deseados, el gobierno enfrenta una oposición fragmentada que además envía un mensaje confuso a la opinión pública.

 

Si bien la decisión sobre la distribución gratuita de la PDD parece haber sido tomada sin la adecuada planificación—de ahí la descoordinación en la respuesta inicial del gobierno—Bachelet está en inmejorable posición para retomar el sendero del progresismo pragmático que cultivó como ministra en el pasado gobierno. Si sabe manejar bien los tiempos y cuida sus palabras, esta estrategia será una efectiva píldora del día antes que permita al gobierno retomar el control de la agenda política del país.