Estable en su gravedad

Patricio Navia

La Tercera, agosto 10, 2006

 

Los resultados de la última encuesta de Adimark constituyen una noticia moderadamente tranquilizadora para el gobierno. Porque evitó que su popularidad siguiera cayendo, Bachelet puede sentirse satisfecha. Pero a menos que reemplace los desaciertos cotidianos por regulares triunfos, el gobierno desaprovechará el mejor momento económico del país en los últimos 50 años.

 

El 43,4% de aprobación a Bachelet no varió respecto al mes anterior. Pero su nivel de rechazo aumentó en 3%, a un 37,8%. Ya que es más fácil pasar de la indiferencia a la aprobación que cruzar desde la desaprobación a la aceptación, el gobierno no debiera pensar que está fuera de la UTI. Peor aún, porque las principales noticias en las últimas semanas han seguido siendo los errores no forzados (la mala administración política del anuncio sobre el Puente de Chiloé, el desubicado comentario de la titular de Educación sobre la iglesia y los empresarios, y la negación de la titular de salud sobre el brote de adenovirus, por mencionar solo algunos), resulta difícil anticipar una mejora en la popularidad del gobierno en las próximas semanas.

 

Es verdad que la Alianza comete sus propios errores (más del 53% la desaprueba y sólo un 22,4% aprueba). Pero mal de muchos es consuelo de tontos. De hecho, el gobierno debiera aprovechar la debilidad actual de la oposición para empujar una serie de medidas legislativas aprovechando su control mayoritario del Congreso.

 

Hay razones adicionales que debieran preocupar al gobierno. La aprobación de Bachelet entre las personas de mayores ingresos sigue cayendo. Aunque mejoró entre las clases medias, la falta de confianza entre los más afluyentes puede tener efectos negativos en la percepción económica. Por otro lado, si bien su aprobación mejoró entre el grupo de 18-24 años, la caída en la aprobación en el grupo de entre 25 y 35 años también puede tendrá efectos nocivos en el estado de ánimo nacional. Porque Bachelet sigue cayendo entre los grupos que tradicionalmente forman opinión y crean las percepciones sobre la dirección en la que va el país, los resultados de esta encuesta deben ser leídos como un diagnóstico cautamente optimista. El gobierno de Bachelet sigue estable en su gravedad. La ya conocida tendencia de miembros del gabinete a tropezarse con sus sombras no contribuirá a que después de la tormenta de las protestas estudiantiles se comience a asomar el primaveral sol para un gobierno que a tropezones ya ha sobrevivido a su primer invierno.