El problema y la solución

Patricio Navia

Julio 28, 2006

 

Aunque dejó en evidencia que el gobierno está en problemas, la encuesta del CEP también entregó luces sobre cómo Bachelet puede encontrar el camino del éxito.

 

No hay que buscar dobles lecturas. Una aprobación de 46% a cuatro meses de gobierno es una mala noticia. Tanto Frei Ruiz-Tagle como Lagos empezaron con tendencia positiva respecto a la popularidad de sus predecesores en encuestas comparables. Aunque también marcó bajo 50% a fines del 2000, Lagos mejoró la baja popularidad que tenía Frei cuando dejó el poder. Además, la situación económica era mucho menos favorable que hoy. Pinochet recién había vuelto a Chile y la Alianza, con Lavín a la cabeza, se entusiasmaba con las municipales de octubre de 2000. Hoy Bachelet tiene condiciones económicas, sociales y políticas inmejorables. Pero los chilenos no creen que este sea un gobierno exitoso.

 

Felizmente, el sondeo también deja claro cómo revertir el mal momento. La falta de firmeza y la insuficiente destreza explican por qué Bachelet está teniendo la luna de miel más amarga desde el retorno de la democracia. La Presidenta puede matar esos dos pájaros de un tiro. Un cambio de gabinete que integre ministros poderosos (firmes) y políticamente hábiles debiera revertir fácilmente la tendencia a la baja que mostró el sondeo. Si deja de pensar que sus problemas son coyunturales (protestas estudiantiles) y los entiende como estructurales (gabinete débil y segundo piso poco hábil), Bachelet puede convertir la advertencia del sondeo CEP en una oportunidad para un cambio drástico que la ponga en el sendero del éxito.  

 

De lo contrario, el 46% de aprobación reflejado en la encuesta—que no incorpora ni el deslucido cambio de gabinete, ni el fiasco del nuevo precio del gas argentino, ni el nuevo abrazo de Chávez, ni las (nuevas) inoportunas declaraciones de Blanlot que reabrieron la polémica sobre el irrelevante voto para el Consejo de Seguridad de la ONU—será sólo un peldaño más en esta escalera hacia la irrelevancia en la que parece encaminado este “corto gobierno.”