Riesgos y beneficios del ajuste

Patricio Navia

La Tercera, julio 15, 2006

 

Las inversiones de poco riesgo a menudo implican pocos beneficios. Cuando uno está dispuesto a asumir un riesgo mayor, los beneficios de una decisión acertada también tienden a ser superiores. En su cambio de gabinete, Bachelet demostró una aversión al riesgo difícil de entender en un gobierno cuyos logros han sido inferiores a sus desaciertos.

 

Bachelet sabía que hacer un ajuste de gabinete a los 120 días de iniciado el gobierno alimentaría críticas sobre su propio liderazgo. Ya que tuvo una enorme libertad para armar un equipo a su medida, este temprano ajuste constituye evidencia irrefutable de que su falta de experiencia en las grandes ligas políticas le jugó una mala pasada. Más allá del número de ministros que cambiara, Bachelet de todos modos tendría que pagar el alto costo de reconocer implícitamente que su primera decisión como presidencial fue desacertada.

 

Pero Bachelet espera que los beneficios de este ajuste superen los costos que implica la señal sobre la “mala mano” de la mandataria para armar su primer equipo de gobierno. Por eso, se animó a hacer una rareza en la política chilena. Zaldívar es sólo el segundo titular de Interior que sale por mal desempeño desde el retorno de la democracia en 1990. No obstante tan osada maniobra, Bachelet rechazó la posibilidad de realizar otros ajustes. Entendiendo que una cirugía mayor produciría cuestionamientos adicionales sobre sus habilidades políticas, Bachelet sólo hizo los cambios que consideró estrictamente necesarios.

 

La entrada de los tres ministros probablemente mejorará el desempeño de su gobierno. De los tres, Belisario Velasco es el que más aprobación despierta. Experimentado político, sus diez años en la subsecretaria del Interior (con Aylwin y Frei) subrayan lo oportuno que resulta tener gente experimentada y respetada que se repita el plato. Pero Velasco además entiende adecuadamente la administración del poder. Si bien su trayectoria pudiera ser comparable a la Zaldívar, Velasco tiene más experiencia ejecutiva. Mientras Zaldívar acumuló experiencia deliberando y negociando en el legislativo, Velasco hizo lo suyo ejecutando y gobernando en La Moneda. Es cierto que de poco le servirá la experiencia si la Presidenta no lo deja ejercer el poder, pero también es probable que B. Velasco no espere la venia de la mandataria para asumir la cuota de poder que todos esperan tenga el titular de Interior.

 

Porque solo hay tres nuevos ministros, los beneficios que obtenga Bachelet pudieran ser insuficientes para revertir la tendencia a la baja en su popularidad. Si Belisario Velasco no alcanza a cumplir adecuadamente las expectativas de un golpe de timón, los costos los pagará la presidenta. Si bien haber realizado otros cambios hubiera sido más riesgoso para Bachelet, los potenciales beneficios en caso de acertar con ministros brillantes también habrían sido mayores. De haberse animado a incorporar más presidenciables al gabinete, Bachelet habría ahuyentado la percepción que ella sólo será un paréntesis en la trayectoria de Lagos Escobar. Pero la Presidenta optó por cambiar solo tres ministros para evitar que los altos costos de realizar un temprano ajuste fueran aun mayores.

 

Bachelet dio una señal de aversión al riesgo aún cuando su situación actual no parece ser la más cómoda. Para un país que no demostró temor al riesgo al llevar a La Moneda a una mujer con poca experiencia política en las grandes ligas, la actitud de Bachelet pudiera ser difícil de entender.