La lavinización de Bachelet

Patricio Navia

La Tercera, mayo 22, 2006

 

En su primer estado de cuenta anual, Michelle Bachelet sorprendió con un estilo cosista al estilo Lavín. Si bien había advertido que se hace campaña en poesía y se gobierna en prosa, el énfasis excesivo en anuncios específicos desvió la atención de la hoja de ruta para los próximos cuatro años.

 

Bachelet pareció estar apurada en la entrega de su discurso. Además de no hacer suficientes pausas, no respetó los aplausos que generó su larga lista de promesas. Porque mencionó más de 60 localidades que serán beneficiadas con algún programa y enumeró más de 50 iniciativas distintas, muchos parlamentarios interrumpieron con aplausos. Además de silenciar la aprobación, la Presidenta ironizó diciendo que sólo aplaudían los representantes de las zonas beneficiadas. Bachelet no aprovechó el discurso para granjearse la buena voluntad de los parlamentarios. En vez de invitarlos a construir juntos el nuevo Chile, los regañó y conminó a apoyar sus iniciativas.

 

Bachelet sigue obsesionada con la cuestión de genero (dijo “mujeres” 25 veces y “hombres” sólo 5). Si bien es imperioso terminar con la discriminación de género (lo que incluye igualar la edad de jubilación para ambos sexos), la propuesta de introducir una ley de cuotas en el parlamento equivoca el camino. En el Congreso también están subrepresentados los pobres, los jóvenes, los chilenos de provincia y todos los que viven al poniente de Plaza Italia. Hay que promover mucho más ampliamente el pluralismo. Si Bachelet insiste en restringir la inclusión a una cuestión de género, el país perderá esta inmejorable oportunidad para ser un país más integrado y más integrador.  

 

Si bien al comienzo y final del discurso señaló la hoja de ruta de su gobierno (4 grandes transformaciones en un Chile más integrador, cohesionado, justo y humano), el excesivo énfasis en anuncios concretos y la falta de elaboración de las visiones más globales hizo que el mensaje se diluyera. Porque no se centró en invitarnos a soñar con el país que quiere construir, aquellos que la escucharon interpretaron a su gusto la larga lista de anuncios en lo que devino esta primera rendición de cuentas de Bachelet a la nación.