Administrando la abundancia

Patricio Navia

La Tercera, mayo 20, 2006

 

El desafío de Bachelet después de cumplir 100 días en La Moneda será implementar una estrategia sustentable que convierta la actual euforia económica e inmejorable popularidad internacional en un trampolín para que Chile entre al club de los países desarrollados y logre el respeto y cariño de todos sus vecinos. Para eso, en su discurso del 21 de mayo debe entregar la hoja de ruta que guíe la política doméstica e internacional para lo que resta de su gobierno.

 

Los vientos económicos en Chile son favorables y la popularidad de Bachelet en la región es muy alta.Las sugerencias—algunas más acertadas y responsables que otras—sobre qué hacer con los excedentes del cobre demuestran que, a diferencia de cuando Lagos llegó a La Moneda, hoy el gobierno tiene la billetera llena.  Pero Bachelet no pude cometer el mismo error que cometió Chile en la época del salitre. La oportunidad que tuvimos a comienzos de siglo no nos permitió convertirnos en un país desarrollado. Porque no podemos descartar la posibilidad de pan para hoy y hambre para mañana, hay que renovar el compromiso con la disciplina fiscal. Pero porque no se debe negar pagar la educación de los hijos para ahorrar para la vejez, Bachelet debe anunciar iniciativas de gasto social, infraestructura y, fundamentalmente, inversión en capital humano. Bachelet puede hacer historia al ampliar el foco del gasto social de ayuda a los más pobres a inversión decidida en capital humano.

 

Los buenos tiempos para Bachelet incluyen las relaciones internacionales. En la cumbre de Viena, los acostumbrados elogios a Chile aumentaron debido a la popularidad de Bachelet. Todos querían contagiarse de la natural simpatía de la presidenta chilena. La excesiva cordial de Hugo Chávez en la foto oficial reflejó que el valor de los bonos del gobierno chileno en el mundo también está por los cielos. Bachelet tiene una inmejorable oportunidad para hacer que Chile sea, además de respetado, querido en Latino América. Nuestros desafíos energéticos y las necesidades de ampliar mercados deben llevar a Bachelet a intentar convertir su popularidad personal en popularidad de Chile en América Latina.

 

En su discurso del 21 de Mayo, Bachelet debe demostrar posiciones claras a favor de la democracia y del libre comercio. Pero también debe evidenciar ingenio para fortalecer lazos con nuestros vecinos y compartir nuestras experiencias para que ellos encuentren sus propios caminos para el desarrollo económico y la consolidación política. Para que los abrazos de buena voluntad no devengan en manoseos, la Presidenta debe tener una hoja de ruta clara para que Chile navegue las complejas aguas políticas que se vienen en la región.

 

Aunque Bachelet ya pasó a la historia cuando asumió como la primera Presidenta de Chile, el 21 de mayo puede sentar las bases de un legado que la convierta en la mandataria que supo aprovechar una inmejorable oportunidad para poner a Chile en una senda irreversible hacia el desarrollo económico y la armonía regional.