¿Eutanasia a la Concertación?

Patricio Navia

La Tercera, mayo 13, 2006

 

La sorpresiva virulencia de la disputa valórica al interior de la Concertación producida por la presentación de una iniciativa para legalizar la eutanasia demuestra tanto la intolerancia de algunos como la imperante necesidad de buscar un consenso sobre el proyecto de país al que aspira la coalición de gobierno.

 

En el ardor de la reciente campaña presidencial, el esfuerzo de Sebastián Piñera por atraer la votación moderada lo llevó a enarbolar las banderas del humanismo cristiano. Porque quería el apoyo de votantes de centro, Bachelet creativamente respondió definiéndose como humanista laica. Aunque eso neutralizó la disputa electoral, la cuestión de fondo quedó pendiente. La tensión entre los principios morales de la iglesia católica y la visión laica progresista es una molesta piedra en el zapato concertacionista. Desde el debate sobre el divorcio hasta la eliminación de la censura, la Concertación también parece tener dos almas en cuestiones de valores morales. Pero la gran fortaleza histórica de la coalición de gobierno ha sido su capacidad para unificar voluntades pese a las diferencias. Porque la Concertación aprendió que para gobernar en coalición hay que negociar y realizar concesiones, las diferencias han sido siempre superadas con grandes acuerdos.

 

Si bien la Concertación se formó para liderar una transición pacífica hacia la democracia, aquel ya no es un factor de unidad. Aunque haya discrepancia sobre el cuándo, todos concuerdan en que la transición ya se terminó. Por eso, la coalición de gobierno precisa un factor de unidad distinto a la mera administración del poder. Pero en tanto no inicie ese debate, las disputas sobre temas como la eutanasia—cuestión altamente sensible cuyos efectos alcanzan sólo a una minoría—subrayarán que a la Concertación la une mucho más el pasado que el futuro.

 

Ya que una de las atribuciones de los legisladores es, precisamente, presentar proyectos de ley (como varios de los DC que ahora alegan también han hecho al margen de la agenda oficial de la Concertación), la violenta reacción de la bancada DC parece desmedida.  De hecho, la amenaza de que este proyecto pone en riesgo la subsistencia de la Concertación parece más bien un intento de eutanasia política a dicha coalición que, pese a sus enormes desafíos futuros, todavía tiene 4 años de vida asegurados por el respirador artificial que significa poseer el control del aparato del estado.