Elecciones en Perú: capitales y clase política chilena

Patricio Navia

La Tercera, abril 8, 2006

 

Porque necesita demostrar que no es la candidata de la oligarquía despreocupada de los intereses del país, Lourdes Flores critica a los capitalistas chilenos. Porque el suyo es un discurso nacionalista popular crítico de la oligarquía, Ollanta Humala aprovecha la animadversión que produce Chile entre los peruanos excluidos. Porque necesita demostrar que no será el mismo irresponsable de antaño, Alan García critica el capitalismo salvaje chileno pero rescata los programas sociales y de promoción de crecimiento económico de la Concertación.

 

Por diversos motivos, Chile es el elefante rosado en la elección peruana. Su presencia es innegable. Aunque todos lo mencionan, la pregunta oculta de los electores es ¿por qué desde 1990 a Chile le ha ido bien y al Perú mal? Parafraseando a Vargas Llosa, en Conversación en la catedral, ¿por qué el Perú es el país que se jode todos los días? Ya que el sentimiento anti-chileno es innegable el desafío implícito que los candidatos tienen por delante es ¿Cómo hacer para que Perú ser tan exitoso como Chile?

 

En los discursos agresivos y excluyentes (Humala), populistas retrógrados (García) y populistas pro-business más que pro-mercado (Flores), las opciones políticas subrayan la mayor diferencia entre Perú y Chile: la clase política. Las dolorosas lecciones aprendidas en la dictadura de Pinochet llevaron a la clase política chilena a promover (a veces en forma excesiva) la construcción pacífica de consensos. Más que rechazar los capitales extranjeros, la clase política peruana podría aprender de las lecciones positivas de la transición chilena. En algunos temas fundamentales, todos deben remar en la misma dirección. Sólo así se evitará que el Perú se siga hundiendo en la pobreza, la exclusión, la desigualdad y la descomposición social.