Piñera salió a matar

Patricio Navia

La Tercera, enero 5, 2006

 

Porque sabía que iba detrás en las encuestas y que necesita una amplia mayoría de los indecisos para ganar, Sebastián Piñera estuvo más interesado en demostrar que sabe más que Michelle Bachelet que en convencer a los indecisos. Pero aunque la estrategia agresiva de Piñera probablemente le sume votos entre los hombres, cayó en el juego de una Bachelet que sabe que para llegar a La Moneda sólo necesita añadir a su 46% de la primera vuelta suficientes votos de mujeres populares y de electores comunistas.

 

Pese a que la UDI ha trabajado con insuficiente energía para ayudar a traspasar todos sus votos, la actitud de Lavín después del 11 de diciembre llevó a pensar a muchos que Piñera tenía posibilidades de remontar la enorme ventaja que le sacó Bachelet en la primera vuelta. Piñera salió a golpear porque necesitaba acortar la diferencia. Pretendía desnudar las debilidades de la doctora. Pero aunque sus repetidos ataques la tuvieron a ratos contra las cuerdas, ese estilo agresivo desnudó una de sus principales debilidades. Sabiendo que los ataques de Piñera se podían convertir en un boomerang que dañara al empresario, Bachelet insistió en destacar que un buen presidente tiene que saber escuchar y convocar gente. Al reconocer implícitamente que Piñera gana en liderazgo agresivo y masculino, Bachelet destacó las bondades de su liderazgo femenino e incluyente. Aun sabiendo que podía perder votos masculinos indecisos, se la jugó por los votos de mujeres. Porque Piñera anunció que saldría a atacar, Bachelet sabía que sólo tenía que defenderse bien para ser la ganadora. Como ella es reconocidamente poco prolija en sus declaraciones e imprecisa en sus aseveraciones, su estrategia abiertamente defensiva buscaba evitar cometer chascarros. Pero además de lograr un desempeño bastante más seguro que en debates anteriores, Bachelet aprovechó bien las oportunidades que le brindó Piñera para diferenciar sus estilos de liderazgo. Mientras Piñera usaba todas sus herramientas para convencer a hombres y mujeres, a pinochetistas y moderados, a demócratas y autoritarios, Bachelet salió a buscar un resultado mucho más simple. Ella necesitaba sumar suficientes votos indecisos para superar ese decisivo 50% de los votos. Porque resistió bien los ataques de un Piñera que equivocó el objetivo, Bachelet se sabe hoy mucho más cerca de La Moneda.