La Concertación es más que Bachelet

Patricio Navia

La Tercera, diciembre 12, 2005

 

Si Ricardo Lagos reaccionó a su apretada victoria sobre Joaquín Lavín en 1999 señalando que había escuchado la voz de la gente, Michelle Bachelet deberá demostrar que representa adecuadamente los ideales de la Concertación para poder convertirse en la sucesora de Lagos.

 

El 46% de votos que logró Bachelet es inferior a lo que obtuvo Lagos en 1999 y sustancialmente menos de lo que lograron los candidatos parlamentarios de la Concertación. En el mejor contexto económico y con un presidente saliente con una inmejorable popularidad, Bachelet obtuvo menos votos que la suma de los logrados por Lavín y Piñera. Porque no supo personificar adecuadamente la diversidad de valores, visiones y propuestas de la Concertación, Bachelet no logró convertir la victoria oficialista en las parlamentarias en un incuestionable triunfo en primera vuelta.

 

Felizmente para ella, Bachelet todavía pueden enmendar rumbo y lograr obtener ella una mayoría de votos superior a la que alcanzó la Concertación en las parlamentarias. Pero para hacerlo debe entender que las campañas se ganan sumando votos, no restando apoyos. Durante su campaña, Bachelet insistió en incorporar a la gente (estoy contigo), pero en la práctica su comando ignoró a demasiados sectores de la Concertación. Ahora debe adoptar una estrategia incluyente destinada a captar votantes moderados. Más que seguir los cantos de sirena que la llaman a izquierdizar su campaña, buscando los votantes de Hirsch y demonizando a Piñera como un empresario, Bachelet debe convertirse en la verdadera heredera de Lagos y de la mejor tradición de centro e izquierda de la Concertación. La hoja de ruta es clara. Pese a la derrota histórica de la DC, las llaves de La Moneda están en el centro moderado representado por Alvear y los disidentes de la actual directiva partidista.

 

Qué duda cabe, la campaña de Bachelet cometió imperdonables errores. Ahora bien, sería un desatino convertir esos errores en una indiscriminada caza de brujas. Para corregir rumbo no se necesita hacer correr sangre. Hay que demostrar capacidad de ser incluyente. Desde Soledad Alvear a Adolfo Zaldívar en la DC y desde los autoflagelantes a los autocomplacientes en la coalición de gobierno, todos deben buscar construir puentes y convocar más adherentes. Pero Bachelet debe reconocer sus errores—y así podrá también diferenciarse de Piñera—y demostrar que aprendió la lección. Después de todo, la Concertación logró mayoría absoluta de los votos en la parlamentaria. Bachelet tiene todavía la mejor opción para alcanzar La Moneda. Pero la advertencia personal de los chilenos a Bachelet no debe ser ignorada.

 

El electorado envió una seria advertencia a la aspirante presidencial concertacionista. Mientras la coalición de gobierno logró superar el 50% de los votos después de 16 años de gobierno, Bachelet apenas alcanzó el 46%. Si enmienda rumbo y logra apropiarse de los valores de diversidad de la Concertación, Bachelet podrá entrar exitosamente a La Moneda en marzo.