Invitada de piedra

Patricio Navia

La Tercera, diciembre 6, 2005

 

Aunque todavía no gana la elección, Michelle Bachelet ya enfrenta su primera crisis internacional. La invitación a Cristina Kirchner a su cierre de campaña le ha traído más costos que beneficios.

 

Si la señora K viene, desviará la atención de lo que debió haber sido un evento dedicado a promover a Bachelet. Porque es la primera dama de un gobierno que reiteradamente pone en riesgo las relaciones con Chile para obtener beneficios domésticos, la asistencia de la senadora Kirchner al cierre de campaña es, cuando menos, poco afortunada. Hay que construir las relaciones con los vecinos desde posiciones de poder. La señora K equivocadamente podría pensar que contribuyó al triunfo de Bachelet. Considerando que ya sufrió la inoportuna visita de Fidel Castro en 1971, el PS debió haber aprendido la lección. A veces hay que pedirles a los amigos que no ayuden, especialmente cuando no se sabe qué tan amigos serán. La Concertación ya apostó equivocadamente a una alianza con Toledo en Perú el 2001 y con Lucio Gutiérrez en Ecuador el 2003. No hay que seguir cometiendo esos errores.

 

Si su comando logra que la Señora K no venga, el objetivo del evento ya se habrá desvirtuado. Igual habrá especulaciones sobre el daño a las relaciones. Lo que debió haber sido una fiesta se convertirá en un innecesario aprieto con un gobierno con el que Bachelet tendrá inevitables tensiones.

 

Aunque a estas alturas sólo queda asumir los costos, Bachelet debiera aprender la lección. Además de incluir a expertos en relaciones internacionales en su equipo internacional (formado hoy por economistas expertos en comercio y un ex diputado que perdió con la votación más baja entre todos los titulares el 2001), Bachelet debiera entender lo delicado que es la política internacional. Ahora que, venga o no venga, la Señora K se ha robado la película en el cierre de campaña, Bachelet debiera asumir que su principal desafío inmediato es construir relaciones amistosas, pero respetuosas y horizontales, con nuestros vecinos.