La riesgosa apuesta de Zaldívar

Patricio Navia

La Tercera, diciembre 3, 2005

 

Sin quererlo, Adolfo Zaldívar se ha convertido en el mejor aliado de Sebastián Piñera en la campaña presidencial. Mientras más descalifica al empresario, más aleja a los votantes moderados de la candidatura de Michelle Bachelet.

 

Las elecciones se ganan sumando gente, no excluyendo. Pero el presidente de la DC ha optado por una campaña que busca satisfacer a militantes DC, quienes de todos modos iban a votar por Bachelet. Más que buscar adherentes moderados, la campaña DC se ha dedicado a revindicar el mismo discurso partidista utilizado en su momento histórico más excluyente. Al usar la voz de Frei Montalva (que suena hoy más parecida al estilo de Hugo Chávez que a su merecida imagen de notable estadista), la DC inadvertidamente recuerda su gran error del camino propio y su superada oposición a formar coaliciones. Pero además de extemporánea, la utilización de Frei Montalva evidencia a una DC que insiste en mirar hacia atrás cuando el país quiere mirar hacia adelante.

 

En vez de otorgarle un lugar privilegiado a los DC que son capaces de atraer votos moderados, Zaldívar optó por una campaña excluyente y confrontacional. Afortunadamente, los candidatos DC al Parlamento están más preocupados de las necesidades de la gente hoy que de revindicar (innecesariamente) el respetable pero imperfecto historial democrático de su partido. Pero la campaña de Bachelet recogió el discurso agresivo de Zaldívar, ignorando la estrategia más incluyente de candidatos DC al Parlamento. Aunque se han tomado medidas para remediar parcialmente el error, Bachelet lo pagará caro. Por darle ese lugar privilegiado a Zaldívar en su campaña, la candidata socialista obtendrá menos votos que los que reciba la Concertación en la elección parlamentaria.

 

Ya que cree tener su control monopólico, la directiva DC no entendió a tiempo que Piñera constituía una amenaza real a la Concertación en el centro político. Peor aún, cuando quedó claro que Piñera estaba logrando cautivar votos moderados, Zaldívar inició un virulento ataque personal contra el empresario. Sin entender que el atractivo de Piñera era su moderación (no una inexistente militancia DC), Zaldívar inició una guerra sucia. Pero esos ataques han ayudado a Piñera a consolidarse como alternativa atractiva para los votantes moderados que miran con recelo un cuarto gobierno consecutivo de la Concertación.

 

Pese a ser uno de los empresarios más ricos del país (cuyos conflictos de interés serían difíciles de solucionar en caso de llegar a La Moneda), Piñera se ha posicionado como un candidato atractivo para el votante moderado. Porque Bachelet le entregó a la DC la tarea de atraer a los votantes de centro y porque Zaldívar equívocamente cree que moderado es sinónimo de simpatizante DC, Piñera ha logrado ganar adeptos en un sector que debió haber sido voto concertacionista seguro. A pesar de la inmejorable situación económica y la voluntad popular para mantener el rumbo, Bachelet ha perdido votación moderada porque Piñera exitosamente aprovechó la oportunidad ofrecida por la directiva DC.

 

Por cierto, Zaldívar y Piñera tienen mucho en común. Ambos se opusieron a Pinochet -Zaldívar con más vehemencia y con compromisos concretos en la defensa de los derechos humanos- y siempre desconfiaron de una coalición entre el centro y la izquierda. Pero aunque Zaldívar fue parte de la Concertación desde su inicio y Piñera ha militado en un partido de derecha, los dos líderes comparten una aversión a reconocer sus errores. Zaldívar obstinadamente insiste en una estrategia que ha llevado a la DC a tener menos poder político que nunca antes desde el fin de la dictadura. Con menos influencia en el gobierno, menos parlamentarios y menos votos, la DC es hoy menos que cuando Zaldívar asumió el 2002. Después de apostar equivocadamente a distanciarse de Lagos y promover el camino propio, Zaldívar se encargó de destruir a Soledad Alvear, la mejor carta presidencial del partido. Ahora insiste en que pese a que tendrá menos parlamentarios, la DC debiera sentirse ganadora después de estos comicios.

Piñera tampoco es capaz de reconocer sus errores. Aunque hubiera sido más honesto pedir perdón por su lamentable sarcasmo sobre un informe que estaría 'detenido y desaparecido', Piñera ha decidido insistir en que su comentario fue apropiado. Demostrando la obstinación y arrogancia que mucha gente atribuye a los grandes empresarios, Piñera subraya su principal debilidad de carácter como candidato. Al igual que Zaldívar, él siempre cree tener la razón y no acepta que su liderazgo sea cuestionado. Tenazmente opuesto a aceptar discrepancias y diferencias en su círculo íntimo, Piñera comparte con Zaldívar la obstinación mesiánica de aquellos que creen haber nacido destinados a ocupar la primera magistratura.

 

Aunque no está para nada claro que logre el segundo lugar (y Bachelet todavía puede ganar en primera vuelta), el éxito de Piñera se debe en buena parte a los errores que ha cometido el presidente de la DC. Sin quererlo, Zaldívar se convirtió en el mejor aliado de este empresario cuyo ingreso a la carrera presidencial ha puesto una cuota de duda en lo que muchos anticipaban iba a ser una fácil victoria oficialista.