La paridad de Bachelet

Patricio Navia

La Tercera, agosto 27, 2005

 

Al no poder demostrar en su comando de campaña la paridad que prometió para su gabinete de gobierno, Michelle Bachelet demostró que es mucho más fácil hacer las promesas que cumplirlas. A menos que logre imponer su voluntad de paridad de género en el gobierno a los obstáculos que presentan los partidos políticos, la abanderada presidencial será incapaz de cumplir su promesa más simbólica en temas de desigualdad.

 

Las 31 personas que fueron reveladas como el comando de Bachelet reflejan las grandes fortalezas y debilidades de la Concertación. La combinación de rostros conocidos (ex ministros, parlamentarios, concejales y ex funcionarios de gobierno) y algunas caras nuevas demuestra la diversidad de colores políticos de la coalición. Pero la presencia de muchas personas que han trabajado durante 15 años en el gobierno y que militan en alguno de los cuatro partidos también subraya lo difícil que resulta para la Concertación conjugar el verbo renovar.

 

Por cierto, tampoco ayuda que se perciba la existencia de las familias fundadoras concertacionistas. Si bien tienen méritos propios, no ayuda que entre los rostros representativos del comando aparezcan el hijo del actual Presidente de la República, la hija del timonel del PDC y la esposa de uno de los líderes históricos del PPD. Es cierto que todos debieran tener igual derecho a participar y que muchos miembros de la familia concertacionista han demostrado una encomiable capacidad de trabajo. Pero el desafío de Chile hoy radica precisamente en promover a los que han estado tradicionalmente excluidos.

 

La discriminación positiva que ha prometido Bachelet a favor de las mujeres inevitablemente dejará fuera a muchos hombres capacitados. De la misma forma, la discriminación positiva por la diversidad debería dejar fuera a muchos familiares de los padres fundadores de la Concertación aunque estén altamente capacitados.

 

Pero lo más sorprendente de la foto es la constatación del hecho de que hay 17 hombres y 14 mujeres en el comando. La candidata oficialista no cumplió su promesa de paridad de género en la primera señal pública poderosa que entregó al país. Es verdad que faltaron algunas caras. La diputada del PPD Carolina Tohá no pudo estar presente. Pero también faltaron hombres que se sumarán después. Además, como una foto vale más que mil palabras, hubiera resultado fácil realizar un pareo que permitiera mostrar igual cantidad de hombres y mujeres en el histórico momento.

 

Por otro lado, no todos los puestos del comando tienen la misma importancia. De ahí que la presencia de mujeres no pueda ser solo medida en números absolutos. Al menos 7 de las 14 mujeres retratadas cumplen funciones de comunicación y manejo de la agenda de la candidata. La presencia de mujeres disminuye en puestos de decisiones programáticas y de administración del comando de Bachelet.

 

Ahora bien, parte del problema pudiera deberse a que de los 10 representantes DC en el comando, sólo tres son mujeres (incluida la hija de Adolfo Zaldívar). Cuando uno de los partidos que componen el conglomerado oficial no es capaz de otorgar espacio igualitario a las mujeres resulta difícil que las otras colectividades corrijan esa distorsión. Pero la abanderada presidencial es responsable de sus equipos de trabajo.

 

Porque es más fácil prometer que cumplir, Bachelet debió haber insistido en que cada partido respetara su principio de paridad de género. Es cierto que esto es sólo el comando de campaña, pero al momento de pedir nombres para su gabinete, la ex ministra de Salud y Defensa también enfrentará a la reticencia de los partidos a promover mujeres. Esto es especialmente cierto en la Democracia Cristiana, donde su principal líder se encargó de torpedear sistemáticamente las aspiraciones presidenciales de la única persona con posibilidades de competir con Bachelet, Soledad Alvear.

 

Se podría pensar que la promesa de paridad realizada por la abanderada constituye un error de política pública, una promesa demasiado difícil de cumplir o sólo una declaración de buena intención. Si ha sido un error, la candidata debiera enmendar su promesa y redefinir su compromiso con la diversidad de género en el gobierno. Si en cambio la suya es una promesa demasiado difícil de cumplir, entonces Bachelet debiera evitar prometer cosas imposibles. Y si lo suyo es sólo una declaración de buena intención, entonces debiera distinguir públicamente sus promesas de campaña de sus sueños y utopías. Es verdad que ni Piñera ni Lavín han logrado incorporar tantas mujeres a sus campañas. Es más, ambos candidatos han permitido que varias de las mujeres que inicialmente ocuparon lugares de importancia en sus comandos hayan sido desplazadas. Pero a diferencia de Bachelet, ninguno de ellos ha prometido que implementará la paridad de género en sus gobiernos.

 

Ya sea porque efectivamente fue incapaz de lograr conformar un comando con paridad de género, o simplemente porque fue un error de estrategia en una campaña que efectivamente ha logrado fortalecer la presencia de mujeres más que ninguna otra campaña presidencial en la historia, la primera foto del comando de campaña de Michelle Bachelet despierta dudas sobre su capacidad para cumplir su promesa de paridad de género en su gabinete.