Jefe de gabinete

Patricio Navia

La Tercera, Julio 16, 2005

 

Nicolás Eyzaguirre se ha consolidado como el nuevo jefe de gabinete de facto desde la salida de José Miguel Inzulza. En los meses que restan del sexenio, Eyzaguirre actuará como el verdadero jefe de gabinete. Su cercanía con Michelle Bachelet le permitirá establecer los necesarios lazos que minimicen los roces entre el Presidente Lagos y la favorita para sucederlo.

 

Junto al titular de Agricultura, Eyzaguirre es el único sobreviviente del primer gabinete de Lagos. Pero a diferencia del discreto Jaime Campos, Eyzaguirre aumentó su poder a medida que iban cayendo los otros 14 integrantes originarios. A partir de su primer triunfo, en un conflicto con el entonces titular de la Secretaría de la Presidencia Álvaro García, Eyzaguirre acumuló victorias y amasó poder. Sólo José Miguel Insulza, que también sobrevivió los ajustes ministeriales, logró acumular más poder e influencia. Pero Eyzaguirre inteligentemente evitó enfrentarlo. Aunque tuvieron roces y desavenencias, "el Nico" nunca permitió que la sangre llegara al río.

 

Por eso, una vez que el celebrado pánzer dejara el gabinete, Eyzaguirre esperó que el nuevo triunvirato político cometiera sus primeros errores. Entonces entró al ruedo para ocupar el liderazgo que había quedado vacío. Aunque Vidal intentó competir por la posición virtual de primer ministro, Eyzaguirre demostró habilidad política para esperar ir en rescate de Lagos cuando sus tres inhábiles mosqueteros de La Moneda rápidamente lo pusieron en aprietos. Desde que asumió la vocería y la defensa del gobierno en las acusaciones sobre tratos especiales a familiares y amigos en empresas públicas, Eyzaguirre desplazó a Vidal del puesto de jefe de gabinete de facto.

 

Además de tener el control férreo del presupuesto público en un año particularmente favorable para las finanzas estatales, Eyzaguirre ha sabido cultivar una respetuosa y fructífera relación con el comando de Bachelet. Mientras la lealtad de Vidal es reconocidamente laguista, Eyzaguirre ha dejado en claro que posee aspiraciones propias de poder. Por eso, con su creciente cercanía a Bachelet, Eyzaguirre mata varios pájaros de un tiro. Por un lado reduce las tensiones que inevitablemente aparecen entre el comando de la candidata y La Moneda. Por otro, a través del gasto público (dentro de los límites que permite la ley) facilita el cumplimiento del evidente objetivo presidencial de lograr el triunfo de Bachelet. Pero, por sobre todo, se abre paso a una transición que le permita ir desde Hacienda hasta algún otro puesto de confianza presidencial que le haga posible armar su propia plataforma presidencial.

 

Como es improbable que repita en Hacienda y dado que los ministros de finanzas difícilmente lo logran, Eyzaguirre sabe que debe hacer una travesía por el desierto antes de intentar consolidar sus aspiraciones presidenciales. Ya que en un país con un sistema presidencial sin re-elección y periodos de cuatro años los puestos de gabinete representan una plataforma presidencial inmejorable, Eyzaguirre bien pudiera aspirar a integrar un posible gabinete de Bachelet en alguna cartera sectorial o política.

 

Pero para que todo eso sea posible, el titular de Hacienda debe demostrar que además de poder liderar el equipo económico es, también, capaz de liderar el equipo político. Aunque la debilidad del triunvirato actual le facilita la tarea, no es fácil el desafío de comandar una retirada organizada del Presidente Lagos y favorecer un creciente protagonismo de Bachelet. Pero si a mediados de 1999 el entonces ministro de Relaciones Exteriores fue capaz de convertirse en el jefe político del último gabinete Frei (desde la Secretaría de la Presidencia) y desde ahí pasar al Ministerio del Interior bajo el gobierno de Lagos, Nicolás Eyzaguirre bien pudiera querer emular el 2005, desde Hacienda, esa travesía que consolidó a José Miguel Insulza como el ministro más poderoso de Chile en las postrimerías de un gobierno y durante casi todo el gobierno siguiente.