Un hombre de familia

Patricio Navia

La Tercera, junio 19, 2005

 

De todas sus fortalezas y debilidades, una de las facetas más difíciles de entender del Presidente Lagos ha sido su testarudez por rodearse de familiares y amigos cercanos en puestos de confianza. El hombre que llegó a La Moneda prometiendo crecer con igualdad, ha demostrado preferir la fidelidad de conocidos a la lealtad de desconocidos que comparten sus principios y su visión de país. Eso se ha convertido en la principal debilidad de su exitoso sexenio.

 

La controversia generada por revelaciones sobre contratos públicos asignados a una empresa de propiedad de un cuñado y de un amigo del Presidente se ha convertido en una inmejorable oportunidad para la Alianza de obligar a Lagos a adoptar una estrategia defensiva. Además, Michelle Bachelet se ha visto forzada a opinar sobre un tema incómodo. Aunque quiera demostrar su cercanía a Lagos, Bachelet no debería tener que dar explicaciones por las prioridades éticas de la familia Lagos-Durán. Peor aún, resulta potencialmente costoso que, en plena campaña presidencial, el Mandatario saliente privilegie la defensa de los intereses de su familia por sobre lo que beneficia a su coalición política.

 

Lagos correctamente ha intentado rescatar algunas de las valiosas tradiciones del desaparecido Chile de Ñuñoa. Pero al hacerlo, también ha restituido algunas prácticas de aquel Chile donde las amistades y los contactos primaban sobre los méritos personales. Si quería promover la igualdad de oportunidades, Lagos debió haber renunciado a nombrar familiares en puestos de confianza. Sabiendo que existían chilenos comprometidos con sus ideales de crecimiento, igualdad, más democracia y justicia, debió privilegiar la meritocracia. Pero en la medida que optó por privilegiar las relaciones familiares, no cumplió a cabalidad su promesa de construir un Chile más justo y de iguales oportunidades.

 

Ahora bien, la decisión de RN de mezclar la denuncia de los negocios de los amigos de Lagos con el nepotismo refleja parcialmente la desesperación de una coalición profundamente dividida, donde sus dos candidatos se pelean por apropiarse de las pocas propuestas innovadoras y cautivantes que han emanado de ese sector.

 

Pero la crítica evidencia también que la cantidad de años que se ha mantenido la Concertación en el poder constituye la mayor debilidad electoral del oficialismo. Por cierto, el mapa del nepotismo entregado por dirigentes de RN demuestra la falta de rigurosidad de las acusaciones. La presencia de hermanos, hijos, cónyuges y parientes cercanos de líderes concertacionistas -además de la multiplicidad de amigos- en puestos de confianza se extiende mucho más allá de los nombres entregados por RN. La representación abultada de familiares en cargos de confianza y la predilección de algunos parientes y amigos por postular a contratos públicos constituye una enorme vulnerabilidad electoral para la Concertación. De hecho, si Lavín y Piñera pusieran de lado su soterrada guerra civil, podrían explotar la percepción de que la Concertación se ha apropiado del poder para servirse a sí misma. Es cierto que muchos funcionarios públicos que son parientes de líderes de la Concertación tienen intachables credenciales. Pero existen cientos de otros chilenos que teniendo credenciales similares jamás tuvieron la oportunidad de competir por esos puestos de confianza en igualdad de condiciones. La percepción de aprovechamiento -más que la inexistente evidencia legal- es suficiente para sembrar la duda.

 

La mayor debilidad

 

Cuando acusa a la oposición de "vileza" y de tener "una mente un poquito torva y enferma" por denunciar el nepotismo, el gobierno parece ignorar la percepción ciudadana, que todos los gobiernos terminan arreglándose entre ellos. Peor aún, cuando alega que los cuestionamientos a su cuñado representan un "asesinato de imagen", Lagos intenta confundir la forma con el fondo del asunto. Si bien es legítimo recordar que colaboradores de Pinochet se apoderaron de empresas estatales, un mal de muchos es consuelo de tontos. Los negociados de antaño no justifican faltas éticas hoy. La credibilidad y reputación que justamente se ha ganado Lagos ameritaban que sus familiares lo pensaran varias veces antes de participar en licitaciones públicas. Más que una cuestión de legalidad, es un asunto de conveniencia política. Ya que son profesionales valorados y respetados en el sector privado, resulta incomprensible que el cuñado y el amigo del Presidente no se hayan abstenido de hacer negocios con empresas públicas. ¿O es que pensaban que valía la pena poner en aprietos a Lagos por unos contratos millonarios con empresas públicas?

 

Al utilizar parte de su capital político para defender los negocios con empresas estatales de sus amigos y parientes, Lagos deja en evidencia una de sus mayores debilidades. Pese a ser uno de los mandatarios más notables y exitosos en la historia de Chile, su legado quedará inevitablemente manchado por el nepotismo. A la hora de enfrentar la conveniencia política y las implicaciones éticas de los negocios de sus familiares y amigos, habiendo podido reaccionar como un hombre de Estado, Lagos optó por comportarse como un hombre de familia.