El escenario del día después

Patricio Navia

La Tercera, mayo 25, 2005    

 

Soledad Alvear hizo uso del derecho inalienable de todo aspirante cuya candidatura languidece: escogió ella misma el momento de poner fin a sus aspiraciones presidenciales. Pero al optar por abandonar la carrera antes de tiempo, Alvear puso algo de presión sobre Michelle Bachelet y obliga a Sebastián Piñera a producir resultados positivos pronto para poder seguir en carrera.

 

Las encuestas confirmaban a Bachelet como la gran favorita para las primarias de la Concertación y para convertirse en la primera Presidenta de Chile. La irrupción de Piñera a la carrera presidencial y la subsecuente decisión de la Alianza de llevar dos candidatos desviaron la atención hacia la inminente guerra civil en la Derecha. Alvear fue la primera gran perjudicada. Rápidamente quedó cuarta en las encuestas, sin muchas opciones de remontar.Pese a que la ex canciller insistió en seguir en carrera-a sabiendas que sería decisivamente derrotada-la falta de apoyo del liderazgo DC, más preocupado de los cupos parlamentarios que de su agonizante candidatura, terminó por arrinconarla. Si no abandonaba la carrera, su propio partido tiraría la toalla antes del 31 de julio. Por eso, Alvear optó por escoger ella misma el momento de hacer eutanasia a su candidatura. Tal como su carrera política se caracterizó por la aversión al riesgo,su renuncia a su candidatura estuvo marcado por un discurso correcto pero sorprendentemente poco emotivo. De paso, al no tener a su lado al presidente de la DC, subrayó su inconformidad con el trato recibido por su ex adversario interno.

 

Con dos meses de anticipación, Bachelet se encuentra en el mismo lugar donde todos esperaban verla. Además de manejar inteligentemente su ventaja en las encuestas (con presencia pública, pero sin caer víctima del fuego cruzado de la Alianza), Bachelet debe asegurar el voto moderado y el apoyo DC, entendiendo que ambas cosas son diferentes. Su gran desafío es lograr que Alvear y Zaldívar trabajen juntos por su candidatura. Si lo logra, la amenaza de Piñera como candidato de centro no tendrá mayor efecto. Si demuestra la misma habilidad para generar simpatías enmilitantes DC que ha tenido para convertirse en favorita en las encuestas, Bachelet tendrá La Moneda al alcance de su mano.

 

Por cierto, el segundo plano que recibió el estreno del nuevo ministro del Interior deja en evidencia el inevitable fenómeno del pato cojo. A partir del 21 de mayo, Lagos tiene influencia decreciente. Pero Ricardo el Exitoso es el político más popular de Chile y su gobierno acumula logros que sirven de inmejorable plataforma para cualquier candidatura presidencial. Con candidata concertacionista confirmada, Lagos puede hacer libremente campaña por Bachelet. Después de todo, además de querer entregar la banda presidencial a una correligionaria, Lagos puede entrar por la puerta ancha a la historia como el célebre Mandatario que cambió tan profundamente el país que incluso fue sucedido por una mujer.

 

Por lo pronto, para poder seguir en carrera, Piñera debe demostrar que es capaz de atraer a un número significativo de los simpatizantes de Alvear. Si se estanca, terminará inevitablemente ahogado entre los simpatizantes concertacionistas y la derecha dura que ha reforzado su compromiso con Lavín. Con Alvear fuera de carrera, la presión está sobre Piñera, quien inevitablemente tendrá que aumentar sus críticas a Lavín para poder crecer. Eso incrementará las tensiones en la Alianza, generando más dudas sobre la capacidad de ese sector de dar gobernabilidad al país. Si Bachelet logra la rápida unidad concertacionista, extendiendo puentes de plata a todos los sectores de la DC y consolidando su imagen de moderada y reconciliadora, la creciente disputa entre Lavín y Piñera terminará de pavimentar una cuarta victoria presidencial consecutiva de la Concertación. Ahora que Alvear optó por la eutanasia para poner fin a su candidatura, Bachelet debe demostrar que lo suyo es sanar heridas.