Piñera, salvavidas de Lavín

Patricio Navia

La Tercera, mayo 16, 2005

 

La proclamación de Sebastián Piñera como candidato presidencial de RN es el mejor salvavidas al que podría aspirar Joaquín Lavín. Si el abanderado UDI convence a su partido de desechar sus ímpetus totalitarios y someter a primarias la nominación de la Alianza, la candidatura de Piñera será la mejor forma de evitar un triunfo de la Concertación.

 

La proclamación de Piñera en el Consejo General de RN sorprendió a muchos. Aunque los problemas que venía experimentando esa candidatura eran conocidos, la UDI había logrado imponer a Lavín como candidato derechista. Pero ya que un 52% de los encuestados en el último sondeo CEP declaró que no votarían por Lavín bajo ninguna circunstancia, muchos derechistas comprensiblemente buscaban candidatos alternativos. Las conocidas aspiraciones de Piñera rápidamente lo pusieron en el centro de las especulaciones. La sorpresa del sábado fue la decisión de RN de sumarse a dichas aspiraciones.

 

Como viene siendo costumbre en la UDI, la respuesta temprana a la proclamación fue una evidencia prepotente de falta de visión política. Su presidente, Jovino Novoa, criticó a Piñera. Demostrando su histórica preferencia por las decisiones de poderes fácticos, Novoa no supo ver la magnífica oportunidad que hoy tiene la UDI. Lavín reaccionó en la forma correcta, pidiendo primarias en la Alianza, demostrando tanto su agudeza política como su incapacidad para convertirse en líder de su partido. Aunque Lavín quiere abandonarlo, la UDI parece cada día más aferrada a lo peor del legado autoritario.

 

Si hay primarias en la Alianza, Lavín tiene la mejor opción de ganar. Pese a que ha caído en las encuestas, las preferencias entre los votantes de derecha siguen a su favor. La mayoría de los que creen que Piñera sería mejor candidato están entre moderados y simpatizantes de la Concertación. Si la Alianza celebra primarias el mismo día que la Concertación, el apoyo a Piñera disminuirá considerablemente. Mejor aún para Lavín, ya que las primarias de la Alianza alejarían la atención de la predecible disputa entre Alvear y Bachelet, la ventaja que hoy lleva la Concertación en las encuestas inevitablemente disminuirá. El discurso del cambio volvería a entrar por la puerta ancha al edificio de la hasta hace poco alicaída derecha.

 

Hoy Lavín necesita una victoria. Al derrotar a Piñera en primarias abiertas el 31 de julio, Lavín recibirá un espaldarazo más fuerte que cualquier estratagema electoral que pudieran inventar en su comando. Por su parte, si Piñera logra derrotar a Lavín, la suya será la candidatura del cambio y la innovación. Su capacidad de convocar más allá de los partidos lo convertirá en un formidable candidato con excelentes posibilidades de ganar. Y aún si es derrotado, Piñera mantendrá un liderazgo incuestionable y podrá argumentar que su arriesgada jugada revivió la alicaída campaña de Lavín.

 

En las primarias, RN y la UDI se jugarían también el control de la Alianza. El partido del candidato ganador obtendrá coletazos de victoria en las parlamentarias. Si Lavín cae, caerá con la UDI. Si Piñera no sube en las encuestas entre electorales probables de las primarias de derecha, los propios candidatos de RN lo abandonarán antes de tiempo. Pero las primarias de la Alianza, a diferencia de las de la Concertación, tendrán efectos devastadores en el partido del candidato perdedor.

 

Por cierto, si cae ante Piñera, Lavín igual tendrá la certeza que no habría podido ganar en diciembre. Pero si triunfa, las opciones del abanderado UDI serán inmejorables. Por eso, contrario a la intuición autoritaria en el liderazgo UDI (que de mantenerse terminará dañando a un Lavín), la proclamación de Piñera es la mejor noticia que podría haber recibido la derecha. Si las primarias no lo sacan de carrera (en cuyo caso la suya igual hubiera sido una apuesta presidencial fatua), la victoria de Lavín en las primarias será su mejor plataforma para ganar en diciembre.