El entorno de Alvear

Patricio Navia

La Tercera, abril 11, 2005

 

Las revelaciones sobre la participación de cercanos a Soledad Alvear en licitaciones de la Defensoría Pública sorpresivamente han transformado un recurrente cuestionamiento a Michelle Bachelet en un poderoso reparo contra Alvear. Aunque la ex canciller provoque aprobación y respeto, su entorno constituye uno de los grandes escollos que explican la incapacidad de su campaña para levantar vuelo.

 

Como se ha repetido, no parecer haber ninguna ilegalidad en la licitación que terminó por favorecer a Sociedad Defensa Jurídico Penal (SDJP), un organismo del que forman parte la Universidad Miguel de Cervantes y abogados PDC cercanos a Alvear. La importante posición que ostenta el político DC Gutenberg Martínez, esposo de Alvear, en la Cervantes y los cuestionables méritos de esa casa de estudio han generado dudas sobre los estándares éticos de algunos aliados de la candidata. Pese a esfuerzos recientes de sus dueños, la Cervantes no tiene buena reputación. Su escuela de Derecho no es autoridad en la Reforma Procesal Penal y la mayoría de sus académicos se dedican principalmente a otras actividades, manteniendo una asociación más bien simbólica con esa casa de estudios. En un mercado altamente competitivo, donde la información fluye en forma cada vez más transparente, los mejores alumnos de Derecho no se matriculan en la Cervantes. 

 

La decisión de entregar la licitación a una institución tan relacionada con personas que inicialmente impulsaron la Reforma Procesal Penal comprensiblemente despierta sospechas. La presencia en el SDJP de Alex Carocca, el ex defensor nacional que salió del cargo en medio de un escándalo, no es la mejor publicidad para la institución. Por cierto, la presencia del socialista Rodrigo Quintana al mando de la Defensoría tampoco ayuda. Cercano aliado de Alvear, Quintana recientemente nombró al desprestigiado ex alcalde Héctor Pinto (involucrado en el escándalo Spiniak) como defensor público en Valparaíso.

 

Uno bien podría sospechar que una de las instituciones más nuevas de nuestra democracia ha adquirido demasiadas características del Chile de antes: compadrazgos y falta de transparencia. De acuerdo, no hay ilegalidades en esta licitación, pero Alvear pagará un alto costo político al tener que explicar las implicaciones éticas de la participación de su esposo, de sus aliados políticos y algunos amigos en este proceso.

Justo cuando menos necesitaba cuestionamientos adicionales a su candidatura, la repentina reaparición de su esposo en una polémica revive uno de los grandes cuestionamientos que enfrentó Alvear al buscar la nominación del PDC. Martínez, el aliado político más importante de Alvear, despierta animadversiones incluso en su propio partido. Además de sus históricas discrepancias con Adolfo Zaldívar, Martínez también tiene cuentas pendientes con los más progresistas de la DC (los llamados chascones) desde la todavía polémica selección de Patricio Aylwin como candidato presidencial DC en 1989. Si bien Alvear personalmente genera respeto y aprecio en la DC, también genera comprensibles reparos su cercanía al sector menos transparente de la histórica facción “guatona” (donde además de Aylwin, Andrés Zaldívar y otros notables también militan los ex alcaldes Juan Claudio Godoy, Hernán Pinto y el ex asesor de Frei Miguel Salazar, los últimos tres involucrados en diferentes escándalos.)

 

Ahora que Alvear se ve obligada a explicar el papel de su esposo y sus aliados en esta licitación, la reciente advertencia de Marcelo Trivelli (otro controversial aliado de Alvear que despierta animosidades en facciones de la DC) sobre el entorno de Michelle Bachelet se convierte en un bumeráan que, si bien no será fatal para las aspiraciones de la abanderada DC, ciertamente le harán perder valioso tiempo en su cada día más difícil tarea de alcanzar a Bachelet en las encuestas de opinión pública de cara a las primarias del 31 de julio.