Un Pánzer en Washington

Patricio Navia

La Tercera, abril 10, 2005

 

La renuncia del salvadoreño Francisco Flores ha complicado el intento del gobierno chileno de lograr que el ministro más importante del Chile postdictadura sea el nuevo secretario general de la OEA. Ya que su participación fue evidente en este intento por evitar la victoria de José Miguel Insulza, Washington ha demostrado su desagrado con la idea de tener un Panzer apostado tan cerca de la Casa Blanca.

 

Indudablemente, la decisión de Washington de inducir la renuncia de su candidato favorito genera tensiones con Chile. Aunque no pagó costos en la firma del TLC por su oposición a Bush en la Guerra de Irak, Lagos parece haber recibido ahora la cuenta de Washington por su decisión de defender la legalidad internacional. Pero además de los costos personales y de gobierno en que incurrirá el Mandatario chileno si su candidato pierde el lunes, Insulza pagará un altísimo precio personal si es derrotado.

 

Desde su accidental ascenso a la Cancillería seis meses después que Frei llegara a La Moneda, Insulza destacó como un líder. Si bien el arresto de Pinochet en 1998 lo obligó a asumir el control de un gobierno que se agotó antes de tiempo, su habilidad para manejar una de las crisis más complicadas de nuestra adolescente democracia le permitió mantener su poder más allá del fin del gobierno de Frei. Sus cinco años como jefe de gabinete lo han ratificado como el cuarto político más importante de Chile después de los tres presidentes.

 

Precisamente por eso, muchos esperaban que Insulza entrara a la carrera presidencial. Pero la temprana popularidad de Alvear primero, la espectacular subida de Bachelet después, lo difícil que resultaba hacer campaña desde Interior y la soterrada resistencia que despertaba el "hombre que defendió a Pinochet" en el PS, lo convencieron de no arriesgar su capital político en tan difícil aventura. Al final, si las complicaciones continúan mañana, cuando la OEA vote, la diplomacia internacional puede resultar más difícil e impredecible aún que la competencia frente a la opinión pública chilena. La decisión de México de presentar su propia candidatura tempranamente complicó las opciones de la candidatura chilena. Su insistencia por mantenerse en Interior en vez de hacer campaña de tiempo completo dificultó aún más sus opciones. Aun para el ministro más poderoso, es demasiado difícil combatir exitosamente en el frente interno y externo a la vez.

 

Ahora que sus opciones en la OEA parecen complejas, Insulza corre el riesgo de verse obligado a terminar su carrera como jefe de gabinete, sentado en el automóvil presidencial acompañando a un mandatario vitoreado por todos al fin de su exitoso sexenio. Si bien en la política no hay cadáveres, el paso del tiempo es implacable y en la vida no hay nadie imprescindible. El próximo período presidencial verá la aparición de nuevos rostros con nuevas habilidades y fortalezas. La opinión pública recordará -pero no necesariamente añorará- a los poderosos de antaño. Como ya es demasiado tarde para buscar puestos de elección popular y resultaría insensato para la próxima presidenta (en caso de un triunfo concertacionista) mantenerlo en el gabinete, Insulza tendrá que buscar otras formas para seguir influyendo en lo que constituye su mayor vocación personal: la política.

 

Aunque sus numerosos años en el poder le han granjeado difíciles tensiones con el PPD y el PS, una de sus opciones es abocarse a la formación de un gran partido de centroizquierda. Pero ahora que parece debilitado, sus adversarios políticos en la izquierda difícilmente se lo permitirán. La decreciente influencia de Lagos en la Concertación tampoco será suficiente para lograr mantener a su leal -pero no necesariamente cercano- ministro en una posición de influencia más allá del 2006. A menos que se resigne a ser nombrado embajador (puesto que para un político de su trayectoria resulta una especie de "capilla" política), será muy difícil para Insulza mantenerse como actor relevante más allá del 2006 si es derrotado en la OEA. Para un experto en política estadounidense y defensor acérrimo de fortalecer relaciones con Washington, el daño personal que parece estar por producirle la Casa Blanca bien pudiera ser el más costoso de su carrera.

 

Si, en cambio, logra mañana alzar la victoria, Insulza saldrá por la puerta ancha. Al ser el primer secretario general de la OEA escogido pese a la oposición de Washington, estará en inmejorable posición para darle credibilidad internacional a ese organismo. El pragmatismo de Washington y sus habilidades políticas le permitirán recomponer relaciones con la Casa Blanca e Insulza iniciará una nueva etapa en su carrera. Ahora bien, los tanques alemanes Panzers fueron los mejores vehículos armados de la Segunda Guerra Mundial. Su superioridad frente a los tanques estadounidenses dificultó terriblemente el trabajo de las tropas aliadas. Pero finalmente, los aliados se quedaron con la victoria. Ahora que Washington parece estar usando su poder e influencia para evitar que el Panzer chileno desembarque en la OEA, Lagos necesita convencer a los líderes regionales, e Insulza necesita pensar en un nuevo apodo si es que Lagos logra lo que hoy parece una hazaña difícil.