El gran elector

Patricio Navia

La Tercera, marzo 20, 2005

 

Al anunciar públicamente algo que todos sabían, el Presidente Lagos inevitablemente se convirtió en el gran elector de la Concertación. Pero ni Lagos necesitaba rubricar lo que las encuestas señalan inequívocamente, ni la DC necesita reaccionar evidenciando su frustración.

 

La intervención de Lagos fue desafortunada por innecesaria. No había duda que Lagos votaría por Bachelet en las primarias. Si no lo hiciese, sería considerado desleal por la izquierda. Pero ya que a buen entendedor pocas palabras, Lagos debió haber guardado silencio. Precisamente porque Bachelet lleva amplia ventaja en las encuestas, el apoyo de Lagos es innecesario. Aunque los presidentes también se equivocan (Lagos opina en forma excesiva y se inmiscuye en temas donde más le convendría callar), algunos piensan que su "error" fue premeditado. Pero ¿qué motivo pudiera haber tenido Lagos para intentar ayudar a la candidata favorita? Mientras menos controversia, mejor para Bachelet.

 

Por cierto, de haber sido planificado, el "error" de Lagos precisaba de la complicidad DC. Si la DC les hubiera bajado el perfil a las declaraciones (explicando que eran tan obvias como triviales), la sangre jamás habría llegado al río. Pero la reacción de Alvear empeoró la situación. Es más, al exigirle una retractación, la DC obliga a Lagos a mantener sus palabras. Es más dañino para el Presidente aparecer doblegado que pagar los costos de su resbalón. La comprensible frustración de Alvear y su partido no se solucionan disparándole al inoportuno mensajero que confirma las malas noticias de las encuestas.

 

La situación actual de Bachelet y Alvear se parece a lo que ocurría entre Frei y Lagos en 1993. Si bien Lagos parecía tener mejores pergaminos para suceder a Aylwin, Frei cautivaba el entusiasmo popular. Con menos años de experiencia política que los que hoy tiene Bachelet, Frei arrasaba en los sondeos. La DC entonces fortalecida por las preferencias populares, insistió en organizar unas primarias semi-abiertas (y permitió sólo un limitado debate televisivo) cuyo resultado era fácilmente predecible. Las vueltas de la vida tienen hoy a la izquierda y Bachelet a la cabeza: como pecas, pagas.

 

De todos modos, el fair play en la Concertación se terminó hace semanas. Porque va detrás en las encuestas, Alvear inevitablemente ha tenido que abandonar el juego limpio (fair) para recurrir a soterradas descalificaciones sobre las capacidades de liderazgo de Bachelet. Precisamente porque va liderando en los sondeos, Bachelet ha preferido evitar todo tipo de play y ha adoptado una estrategia defensiva (que le permite ganar precioso tiempo y evitar agotar los pocos recursos financieros con los que cuenta). Pero al esperar que los errores de sus contrincantes pavimenten su camino a La Moneda, arriesga que las especulaciones sobre su carencia de ideas calen hondo.

 

Por otro lado, si bien Bachelet es favorita para las primarias, Lavín sigue siendo un contrincante notable. Pese a sus problemas actuales -y las interminables disputas en la derecha-, el ex alcalde se juega su vida política en diciembre. No hay mejor fuerza motivadora que la desesperación por conseguir algo que se creía seguro y por lo que se trabajó tantos años.

 

A menos que se anime a entrar a la cancha a confirmar su popularidad derrotando a Alvear en debates y primarias, Bachelet arriesga que las mismas misteriosas razones que la hicieron favorita le hagan perder su aventajada posición. Por cierto, la defensa de las primarias regionales se torna poco creíble cuando la enarbolan líderes nacionales que en las negociaciones de la Concertación ignoran a las organizaciones partidistas regionales. Si sale a jugar defendiendo pocos -pero sustanciosos- debates y aboga por primarias nacionales simultáneas, Bachelet tomará la iniciativa y evitará convertirse en la candidata que ganó simplemente por no cometer errores. También evitará que se asiente la creencia que su victoria fue producto de la decisión del gran elector concertacionista del 2005, Ricardo Lagos.