Debates si, primarias regionales no

Patricio Navia

La Tercera, febrero 5, 2005

 

La propuesta de debates regionales permitirá tanto demostrar el verdadero peso de las dos candidatas de la Concertación como subrayar una de las principales debilidades en la candidatura de Lavín, la falta de diversidad. Pero la evidencia empírica demuestra que la sugerencia de realizar primarias regionales para escoger al candidato de la Concertación es una mala idea.

 

Marcelo Trivelli, el jefe del comando de Soledad Alvear, planteó la iniciativa de debates y primarias regionales para matar tres pájaros de un tiro. Primero, quería dejar en claro quién lleva la batuta en el PDC. Porque Zaldívar no cumplió su promesa de dejar la presidencia DC (alimentando la especulación que mantiene la esperanza de poder negociar con Bachelet a cambio de escaños parlamentarios), Trivelli sabe que necesita enviar un mensaje: Alvear no negocia su candidatura. Segundo, quería poner a Bachelet en la defensiva. Con la propuesta, Alvear ha definido los términos de la batalla pese a seguir debajo en las encuestas. Tercero, las posibilidades de Alvear mejoran si puede demorar la definición del mecanismo. Es más, si logra que se realicen primarias regionales partiendo donde es más fuerte, Alvear podría convertir un triunfo regional en el primero de su camino a la nominación concertacionista.

 

La realización de debates regionales permitirá que las dos candidatas discutan propuestas concretas en un contexto atractivo e innovador. Además de segmentar y extender la atención de la opinión pública, el formato de debates regionales permitirá a ambas candidatas construir redes de apoyo local que serán fundamentales para diciembre. Por más débil que parezca hoy, Lavín sigue siendo el candidato mejor preparado, con más dinero y experiencia. Además de haber logrado ya un 48% nacional, Lavín cuenta con una poderosa herramienta electoral: el cansancio por 16 años de Concertación. Si bien la candidatura de una mujer contribuye a una imagen de cambio, será difícil para la Concertación lograr una cuarta victoria consecutiva sin propuestas innovadoras y atractivas. Los debates regionales son una oportunidad para fortalecer a ambas candidatas e introducir nuevos proyectos a la plataforma concertacionista. Además, permiten subrayar que la gran debilidad de Lavín (aún después de sumar mujeres y a miembros de su familia a la campaña) sigue siendo la falta de pluralismo y la ausencia propuestas nuevas innovadoras en la derecha chilena. 

 

Por otro lado, la sugerencia de primarias regionales no constituye una buena idea. La experiencia en Estados Unidos demuestra tanto la inconveniencia de no tener primarias simultáneas como la tendencia reciente a buscar dicha simultaneidad. Las primarias presidenciales son algo relativamente reciente allí. En 1960, por ejemplo, sólo 7 estados las celebraron entre marzo y mayo, obligando a Kennedy a esperar hasta la convención demócrata para asegurar su nominación. En 1968, Humphrey ganó la nominación demócrata sin participar en primarias. De hecho, sólo a partir de 1976 las primarias se consolidaron como único mecanismo legítimo para la nominación en ambos partidos. Ya que los estados las primarias en diferentes momentos de su historia, las primarias se celebran entre enero y junio de cada año electoral.

 

Pero como los primeros triunfos son más simbólicos, aquellos estados que las celebran antes influyen más en la identidad del ganador. Con los años, los estados han tendido a agruparse en fechas clave para  sus primarias. El 2000, sólo Iowa y New Hampshire las tuvieron en enero y febrero, mientras que otros 32 las tuvieron en marzo. El 2004, 20 estados las celebraron en enero y febrero (otros 18 en marzo), permitiendo que hubiera un ganador antes de abril. Comprensiblemente, todos los estados quieren ser los primeros en celebrar primarias. Aunque se ha mantenido la tradición de respetar que Iowa y New Hampshire sean los primeros, muchos estados justificadamente alegan contra la excesiva influencia de esos dos estados en la decisión final. Desde 1988, varios estados celebran juntos sus primarias en el llamado Súper Martes de marzo. De hecho, el 2000, más de un 50% de los delegados a las convenciones demócratas y republicanas fueron electos el Súper Martes. 

 

Si Estados Unidos avanza hacia la simultaneidad de sus primarias estaduales no tiene sentido que en Chile intentemos ir en la dirección opuesta. Si bien la regionalización es un loable objetivo, y los debates regionales contribuirían a lograrlo, las primarias regionales no ayudan. Incluso si se sorteara el orden de las primarias regionales (para evitar la manipulación a favor de una candidata), la influencia excesiva de esa región perjudicaría aún más a las otras regiones que se sienten marginadas por Santiago. Al tomar la iniciativa de los debates regionales, Trivelli demostró exitosamente que Alvear está determinada a buscar la nominación oficial. De paso, creó una oportunidad para que las candidatas demuestren sus fortalezas y subrayen las debilidades de Lavín. Pero Alvear posee méritos más que suficientes para intentar ganar la nominación concertacionista sin tener que debilitar, en el camino, la institucionalidad democrática.