Recomendaciones para el 2005

Patricio Navia

La Tercera, enero 9, 2004

 

Concertación

En la medida que sus partidos no caigan en la autocomplacencia de pensar que tienen la elección asegurada porque Lavín estaría perdiendo contra cualquier candidato, podrá lograr su cuarta victoria presidencial consecutiva. Si cede a la tentación de evitar  primarias abiertas para ahorrarse los costos, terminará pagando costos más altos en la elección presidencial. Como los errores se pagan caros, las primarias permiten minimizar riesgos y corregir falencias antes de que se hagan evidentes en la campaña presidencial. Además, es un error creer que se puede ganar prometiendo administrar la exitosa continuidad de los últimos tres gobiernos como también es equivocado pretender cambiar el rumbo del exitoso gobierno actual.

 

Alianza

La popularidad de Lavín no es garantía de éxito. A menos que los partidos de la Alianza concuerden en un proyecto común de futuro, tener candidato presidencial único no será suficiente para garantizar convivencia en la derecha. Ya que la negociación por cupos parlamentarios está íntimamente ligada con la candidatura de Lavín, la negociación de la lista parlamentaria representará la principal amenaza para las aspiraciones presidenciales del sector si RN y la UDI pretenden negociarla por separado. Para salvar ese matrimonio por conveniencia hay que escoger líderes partidistas que estén más orientados a construir una derecha democrática, moderna y electoralmente poderosa que a eliminar la competencia partidista en el sector.

 

Lagos

La guinda de la torta en su legado es la elección presidencial. Si logra entregarle la banda presidencial a una sucesora de la Concertación, Lagos entra por la puerta ancha como el fundador de un Chile diferente. Si en cambio las divisiones actuales de la Concertación devienen en un fiasco electoral, Lagos terminará pagando demasiado caro la poca influencia que ejerce sobre los partidos de su coalición. Ya que Lagos apostó a que la Concertación se ordenaría naturalmente alrededor de su liderazgo personal, se despreocupó de construir un sistema de partidos políticos responsable, competitivo y transparente. Cuando se trata de partidos políticos, las instituciones en Chile no funcionan. 

 

Bachelet

En la medida que logre combinar su espontaneidad y simpatía con propuestas concretas y equipos de trabajo eficientes, logrará convertirse en la primera presidenta de la república. No debiera confiar excesivamente en su intuición y en sus fortalezas, tiene que trabajar con ahínco en reducir sus vulnerabilidades. No necesita mirar a la izquierda, tiene que fortalecer su percepción como la candidata más moderada. Los chilenos perdonan que tenga trayectoria de izquierda y premian a aquellos que demuestran ser líderes moderados. El pueblo la quiere y la llama Michelle, y los grupos fácticos del país le otorgan el beneficio de la duda. Bachelet tiene hoy las mejores cartas sobre la mesa. 

 

Lavín

De tanto hacer campaña, parece haber olvidado las razones que tenía para hacer presidente. Después de entrar a la política para defender el legado de la dictadura, cayó víctima de la ambición. Además de abandonar y desconocer su legado autoritario, Lavín hoy pareciera estar en desesperada búsqueda de un mensaje y una plataforma de ideas que le permitan ganar. Un verdadero líder tiene una visión de país que es atractiva, convincente y convocadora. A menos que sea capaz de transmitir sus razones para querer llegar a La Moneda, la ciudadanía quedará con la percepción que Lavín está en campaña sólo porque la vez anterior estuvo tan cerca de ganar. Lavín necesita explicarnos en qué forma Chile será diferente si el llega a La Moneda.

 

Alvear

Debe superar su aversión al riesgo y entender que para ganar no basta haber sido una gran ministra de justicia y mejor canciller. Después de ser la favorita en la Concertación por 5 años, se ha visto desplazada. Para recuperarse, debe arriesgar y demostrar que es una candidata tan atractiva como Bachelet y que además sería mejor presidenta. Como eso no se logra siguiendo enfrascada en la lucha por la nominación DC, Alvear debe superar rápidamente ese escollo para abocarse a competir con Bachelet. Si es capaz de convencer que quiere estar en La Moneda para construir un mejor país y no como premio a una tarea realizada, Alvear podrá dar la sorpresa y ganar la nominación concertacionista.