La noche de Lagos

Patricio Navia

La Tercera, noviembre 1, 2004

 

Sin haber sido candidato, el gran ganador de la contienda municipal de ayer fue el presidente Ricardo Lagos. Legitimado por una nueva victoria electoral, Lagos podrá hacer valer su influencia presidencial de una forma que ni Aylwin ni Frei lograron ejercer sobre la Concertación en el último año de sus respectivos mandatos.

 

Aunque en el momento que escribo estas líneas aún no se conocen los resultados finales, la Concertación celebra triunfos emblemáticos en simbólicas comunas del país y sólo lamenta derrotas en un número limitado de municipios.  Aún la derrota de Schaulsohn en Santiago—incluida la lamentable declaración de victoria del abanderado PPD antes de tiempo—tiene un sabor a victoria. Aunque hubiera sido mejor una derrota en la más importante de las comunas para Joaquín Lavín, la victoria de Alcaíno representa una señal inequívoca para la Concertación: no hay que ignorar la voz de la gente a la hora de nominar candidatos oficialistas.

 

La Alianza comprensiblemente intentará convertir una derrota en victoria. Además de subrayar el difícil triunfo en Santiago y unas pocas sorpresivas victorias en el resto del país, haber logrado un 38,6% en alcaldes y un 38,3% en concejales representa una caída respecto a la votación lograda por la Alianza el 2000.  Es cierto que la Concertación también cayó respecto a su votación del 2000, pero las elecciones las ganan las que sacan más votos. Y la Concertación volvió a sacar más votos que la Derecha chilena.  Es más, incluso en el número de concejales y alcaldes, además de votaciones totales, la Concertación resultó victoriosa.  Si la Alianza insiste en destacar que se acortaron los 12% de diferencia entre las dos coaliciones observada el 2000, que ahora se redujo a 6% en alcaldes y 9% en concejales, bastará con señalar que—como la elección que corresponde comparar es la de concejales—la Alianza tendría que esperar hasta el 2016 para alcanzar la votación de la Concertación si logra acortar sólo 3% cada 4 años.

 

Pese a que esta era una contienda de 345 comunas diferentes, dado que tanto la Concertación como la Alianza presidencializaron la elección, corresponde ahora a los ganadores ir ahora al banco a cobrar el capital político apostado en esta contienda. Además del presidente Lagos, los grandes ganadores son las mujeres presidenciables y la Democracia Cristiana. Pero cometerían un gran error las aspirantes concertacionistas si creen que Lavín es un candidato derrotado el 2005. Aunque el saliente alcalde de Santiago dormirá intranquilo las próximas noches, el abanderado de derecha logró ganar la más simbólica de las contiendas municipales. Si bien es cierto esta derrota de la Alianza alcanza al presidenciable UDI, la victoria de Alcaino evitó que el 31 de octubre fuera recordado como el día de la catástrofe electoral derechista en Chile.  Teniendo todas las posibilidades de ganar, en un país donde el desempleo no baja demasiado, con una creciente percepción de inseguridad y 15 años de gobierno concertacionista, la Alianza no logró ni siquiera superar su votación del 2000.

 

Aunque es cierto que jamás sabríamos que habría pasado de no haberse realizado el cambio de gabinete a comienzos de octubre, la popularidad de Lagos junto a la participación activa de Alvear y Bachelet en la campaña no puede sino ser interpretada como el triángulo donde se consolidó esta importante victoria concertacionista.

 

Aunque siempre se debió suponer que la carrera presidencial del 2005 no estaba decidida de antemano, ahora la Concertación siente que tiene verdaderas posibilidades de ganar.  Pero la caída en la votación oficial, explicada en buena medida por la presencia de candidatos descolgados de la Concertación, también debiera representar una señal de advertencia para la coalición de gobierno. La legitimidad del pacto de centro izquierda chileno se basa fundamentalmente en su capacidad para reflejar la diversidad del país y para representar adecuadamente dicha diversidad en sus candidatos. Así como la derrota de Schaulsohn representó la principal razón que evitó un carnaval de victoria concertacionista la noche del domingo, la decisión de no escuchar la voz de la gente al nominar al candidato por Santiago debiera ser la principal lección que aprenda la Concertación ahora que celebra su undécima victoria electoral consecutiva.