La Favorita de Lagos

Patricio Navia

La Tercera, septiembre 5, 2004

 

Aunque insista en que la decisión sobre el candidato es un asunto de la Concertación, la identidad del presidenciable favorito de Ricardo Lagos depende de lo que él pretenda hacer con su propia carrera política. En la medida en que no tenga planeado volver a La Moneda, su objetivo será entregar la banda a un concertacionista. Pero si quiere volver a la Presidencia, la candidatura de Alvear (gane o pierda ante Lavín) es su mejor carta. Pero mientras Lagos no se decida sobre su propio futuro, no podrá decidir quién es el candidato concertacionista que más le conviene.

 

Bachelet en primarias

Lagos no ha dado una señal clara a favor de primarias abiertas y vinculantes en la Concertación. Aunque cuando fue candidato se esmeró en validar un proceso donde escogieran los simpatizantes de la Concertación, ahora ha guardado un cómplice silencio cuando se alzan voces contra las primarias. Como éstas reducen la capacidad de las elites para negociar escaños a cambio de apoyos a tal o cual aspirante, los liderazgos partidistas tienden a oponerse a ellas. Peor aún, ya que conllevan incertidumbre respecto del ganador, el liderazgo DC se opone a celebrarlas. Como temen desaparecer si (igual que el '99) no llevan candidato presidencial, muchos DC se oponen a las primarias, porque quieren imponer su abanderado al PS-PPD. Mientras más distancia les saque Bachelet en las encuestas a Frei y a Alvear, más oposición habrá en la DC contra las primarias. Pero éstas también legitiman y fortalecen al ganador, pues una victoria tiene un efecto electoral mayor que una nominación de las elites.

 

Hasta ahora, Lagos ha sido espectador. Si se decide a apoyar las primarias perderá toda capacidad para influir en el nombre del abanderado. Pero si no tiene aspiraciones presidenciales propias, debería querer que el candidato sea aquel con mejores opciones para ganar. Y para encontrar esa persona, las primarias son el mejor mecanismo.

 

Si Lagos, en cambio, piensa en volver a La Moneda, la posibilidad de que el ganador de las primarias (aun si es derrotado por Lavín) se consolide como nuevo líder de la Concertación, lo llevará a desconfiar de las primarias. La popularidad de Bachelet y la preferencia de la izquierda para convertirla en su nueva líder harían que Lagos se oponga a este mecanismo. Si hay primarias, gana Bachelet. Y si Bachelet es candidata, gane o pierda frente a Lavín, la figura de Lagos pasa a segundo plano.

 

Frei o Alvear sin primarias

Al apoyar un mecanismo elitista para la selección del candidato, Lagos demostraría su intención de querer volver a la Presidencia. Ya que un abanderado escogido a espaldas de la gente tendrá menos posibilidades de derrotar a Lavín, al aceptar que no haya primarias, Lagos implícitamente aceptaría que no le importa mucho si su sucesor es Lavín, ya que la entrega de la banda presidencial no será su último acto político. Si hay negociaciones partidistas, Lagos intentará evitar que el candidato sea Frei, porque sería impresentable pensar en 24 años de Frei-Lagos-Frei-Lagos. La candidata de Lagos en caso de negociación elitista es Alvear. Si derrota a Lavín, ella no reduce las opciones de Lagos de retornar a La Moneda. Si es derrotada, tampoco le hará sombra como líder en la izquierda. Naturalmente, Lagos preferiría que fueran otros los que impongan a Alvear. Pero la caída en la popularidad de Alvear hace menos probable que logre imponerse en una negociación partidista hoy (y menos probable aún en unas primarias abiertas). Así las cosas, aunque Lagos preferiría verla ganar la nominación, será difícil que Alvear lo logre sin su apoyo explícito.

 

Si gana Lavín

Si el próximo presidente es Lavín, Lagos no tiene automáticamente garantizada la candidatura de izquierda el 2010.

 

Aunque preferiría no tener que entregarle la banda presidencial a Lavín, Lagos no querrá tener competencia como líder de la Concertación en la oposición. Para Lagos, un triunfo de Lavín sobre Alvear es la menos mala de las posibles derrotas. Alvear jamás competiría con Lagos por el liderazgo de la oposición. Pero si Bachelet cae derrotada, la socialista se alzará como la líder de recambio en la izquierda, reemplazando a Lagos. Si el derrotado es Frei, las opciones de Lagos disminuyen cuando queda establecido que los ex presidentes no son seguras cartas de triunfo.

 

¿Qué le conviene a Lagos?

La mejor estrategia de Lagos para el próximo período electoral dependerá de sus planes personales. Si el Presidente planea efectivamente dedicarse a leer, escribir y enseñar, entonces se la jugará con todo a favor de primarias abiertas en la Concertación que permitan nominar al candidato con más posibilidades de ganar. Si Lagos, en cambio, abriga esperanzas de volver a la Presidencia, la candidata más funcional para sus planes es Alvear, gane o pierda ante Lavín el 2005.