Autoritarismo e intolerancia

Patricio Navia

La Tercera, abril 1, 2004

 

La derrota del presidente Lagos en la votación del Senado evidencia lo dañino del círculo vicioso que se genera cuando el autoritarismo de La Moneda se combina con la intolerancia de la derecha en un deslegitimado Senado. Pero el impasse en la votación de ayer no debiera representar el fin de la diversidad, el pluralismo y la autonomía de TVN. Así como Lagos tiene la ocasión de mostrar una mejor disposición al diálogo antes de enviar una nueva lista de nombres, la derecha tiene que demostrar, con hechos y no palabras, que valora la diversidad, el pluralismo y que puede ser capaz de hacer oposición constructiva.

 

La derrota de la propuesta de Lagos no fue demasiado sorpresiva. Además de alienar inicialmente a algunos senadores de la Concertación al enviar una propuesta unilateral sin haber consultado a sus aliados en el legislativo, la forma en que Lagos formuló su lista no contribuyó a reducir posibles tensiones con la bancada derechista. Pese a que al final el ejecutivo logró alinear a todos los senadores oficialistas, muchos de los esfuerzos de cabildeo en la Cámara Alta se centraron en convencer a los propios más que en sumar posibles apoyos de legisladores de oposición. De haberlos sondeado con anterioridad, Lagos podría haberse evitado tener que convencer a los propios concertacionistas de las bondades de sus nominados. Es más, al haberlos consultado previamente, la lista del ejecutivo podría haber incluido nombres que reflejaran mejor la diversidad y el pluralismo, autónomo de los partidos, que el presidente buscaba privilegiar. 

 

El rechazo de los senadores derechistas subraya una vez más la principal falencia de ese sector. La falta de pluralismo, diversidad y tolerancia que ha caracterizado a la derecha desde los tiempos de la dictadura comprensiblemente atemoriza a muchos que, estando deseosos de alternancia en el poder político después de 16 años de Concertación, sienten que sólo la centro-izquierda pasa la prueba de blancura democrática y tolerancia política necesaria para garantizar la gobernabilidad y la paz social. El inexplicable veto de la UDI a personas de derecha que han demostrado independencia intelectual y capacidad de crítica justifica muchos temores sobre la veracidad del compromiso de ese partido con la democracia. Si estando en la oposición, la UDI castiga a los que piensan diferentes, una vez en el gobierno, los talibanes gremialistas las emprenderán contra el pluralismo y la tolerancia que se han desarrollado en el país desde el fin de la dictadura.

 

Los problemas de diseño institucional nuevamente quedaron en evidencia. Nada justifica que la votación del Senado sea secreta. Por dignidad, los senadores debieran hacer públicas sus preferencias y justificar sus motivos. Es vergonzoso ver como los senadores se esconden en el anonimato para votar contra el pluralismo y la diversidad, y a favor de la intolerancia. El empate a 24 votos en el Senado refleja también una de las principales falencias de nuestra democracia. Pese a tener una ventaja de 20-18 entre los senadores democráticamente electos, la Concertación no ha logrado convertir su mayoría electoral en una mayoría en el Senado. Los 10 senadores no electos representan mayoritariamente a la derecha (6 contra 4). Es irónico que hayan sido votos de designados los que pararon la propuesta de un presidente electo a través de un incuestionable proceso democrático donde las mayorías son mayorías y las minorías gozan del respeto de sus derechos pero no poseen capacidad de bloquear iniciativas razonables y pluralistas.

 

Ahora que está forzado a recomenzar el proceso de nominación del directorio de TVN, Lagos no debiera ceder a la presión de la UDI por imponer candidatos partidistas. Al contrario, a fin de consolidar su liderazgo suprapartidario, el Presidente debiera invitar al líder de la Alianza por Chile, Joaquín Lavín, a una reunión especial. Considerando que el alcalde ha declarado estar de acuerdo con los nombres propuestos por Lagos, Lagos debiera convertirlo en su único interlocutor en la derecha. Aunque probablemente Lavín pretenda huir del rol que él mismo se asignó al descabezar a RN y la UDI, una invitación formal por parte del Primer Mandatario será imposible de rechazar.

 

Si hace las cosas bien, Lagos puede aprovechar esta ocasión para convertir esta derrota temporal en una gran victoria personal y un paso decidido para la consolidación de nuestra democracia. Al reconocer en Lavín al único líder de la derecha y negociar directamente con él, Lagos logrará avanzar en su agenda de gobierno tanto como introducir herramientas de responsabilidad política en la derecha. Considerando que Joaquín Lavín es a todas luces un demócrata tolerante, su decisivo liderazgo se torna hoy más necesario que nunca para ayudar a que la tolerancia, la diversidad y el pluralismo florezcan también en la delegación legislativa de la Alianza por Chile.