Tejado de vidrio

Patricio Navia

La Tercera, 8 de noviembre del 2003

 

A confesión de partes, relevo de pruebas. La declaración del ministro en visita Daniel Calvo debía ser motivo suficiente para que la Corte Suprema nombrara a un nuevo ministro a cargo de la investigación, como finalmente ocurrió ayer. Esta comedia de equivocaciones, descriterios y erróneas intervenciones logró ribetes que ni siquiera los más asiduos fanáticos de tesis conspirativas imaginaron cuando Calvo reconoció haber visitado un sauna que atendía clientela gay.

 

Ser gay no es un delito. Pero estar casado con cinco hijos y llevar una aparente vida gay secreta deja al juez en una posición manifiestamente poco apropiada para seguir a cargo de uno de los casos criminales más notorios de los últimos años.

 

Su tejado de vidrio, como él propio ministro Calvo se refirió a su situación, debió haber sido motivo suficiente para recusarse en un caso que involucra personas cuyas dobles vidas involucran crímenes y delitos. Lo reprobable de Calvo no es su presencia en un sauna gay-en última instancia, eso le compete a él y su familia-sino su falta de criterio al no inhabilitarse.

 

La falta de criterio de Calvo ha dañado al sistema judicial. Frente a una opinión pública confundida y desconcertada, la reputación del Poder Judicial inevitablemente quedará dañada. Tras su reemplazo, no pocos dirán que la red de protección de los pedófilos logró remover a un juez que realizó importantes avances en la investigación. Si en cambio la Suprema lo hubiese ratificado, hubiesen sido inevitables los cuestionamientos precisamente porque tiene tejado de vidrio.

 

Lo natural para la Corte Suprema hubiera sido nombrar a una mujer como ministra en visita. Pero el desafortunado desempeño de la jueza Eleonora Domínguez fue la que llevó a la Suprema a encargar la investigación a Daniel Calvo.

 

Porque la esposa del César no solo debe serlo, sino también parecerlo, la Suprema se vio ahora obligada a enviar una señal poderosa al país que evite que se erosione la confianza en el Poder Judicial.

 

Independientemente de cómo lo haya hecho Calvo, no se puede permitir que queden dudas sobre el proceder de la justicia. Aunque su salida pudiera representar un precedente preocupante que incentive a otros a escarbar en la vida privada de otros jueces, la ratificación de Calvo hubiese teñido de un manto de duda a la investigación, no importando quiénes terminen involucrados.

 

Por cierto, esta nueva revelación logrará desviar el foco de atención público sobre la UDI y sus complots. El gremialismo podrá descansar un poco y la menor presión le permitirá cometer menos errores.

 

Aunque resulte difícil, las relaciones con RN dejarán la sala de cuidados intensivos. Pero la Alianza tiene mucho camino por recorrer antes de poder declarar superado este trance. La fractura producida en la derecha y la verificación irrefutable de la aversión mutua que existe son costos que recién se verificarán en las próximas elecciones. Es mucho más fácil derribar confianzas que volver a construirlas. Lo peor de todo es que tanto RN como la UDI creen que la derecha no es suficientemente amplia como para albergar a dos partidos.

 

En lo que respecta al gobierno, no basta con seguir diciendo que las instituciones funcionan. Es cierto que el Presidente Lagos se ha mantenido magistralmente ajeno a los escándalos.

 

La mejor reserva moral que pareciera tener la nación descansa en La Moneda. Pero Ricardo Lagos necesita ser capaz de que su autoridad moral y su liderazgo sean capaces de volver a encauzar al Legislativo y al Judicial en el sendero de la cordura, la consolidación democrática y el apropiado funcionamiento de las instituciones.

 

La prensa chilena también ha cometido errores. Pero es mucho mejor que la prensa yerre en su afán por investigar la noticia y seguir todos los hilos de una historia que volver a ser una prensa obsecuente y servil a los intereses de los más poderosos.

 

En la medida que la prensa continúe fortaleciendo la transparencia y buscando respuestas más que reproduciendo comunicados, la democracia chilena saldrá fortalecida.

 

Finalmente, no hay que olvidar que lo importante es que los culpables de participar y proteger a esta red de pedofilia terminen tras las rejas. Las recientes revelaciones sobre la vida privada del juez Calvo, provocadas o no para entorpecer los avances de la investigación, representan un obstáculo para la marcha de la justicia.

 

Por el bien de la propia investigación, de la justicia chilena y de la credibilidad de las instituciones, la Suprema nombró a un nuevo ministro en visita, que deberá llevar a buen término la investigación, caiga quien caiga, no dejando espacio alguno para que se levanten dudas sobre la integridad, transparencia y probidad de la justicia chilena.