Lagos le puede ganar a Piñera

Patricio Navia

El Líbero, octubre 16, 2017

 

Cuando queda sólo un mes para que los chilenos escojan Presidente por séptima vez desde el retorno de la democracia, la ventaja que lleva Sebastián Piñera en las encuestas debiera quitarle toda incertidumbre a este proceso electoral. Pero como también tiene altos niveles de rechazo, el ex Presidente todavía aparece en una posición vulnerable. Afortunadamente para él, como ninguno de sus rivales, hasta ahora, ha podido capitalizar esos altos niveles de rechazo hacia el candidato de la derecha, da la impresión de que, para bloquear su retorno al poder, la centroizquierda necesitará de un vocero que logre llevar el voto de rechazo a Piñera hacia el candidato de izquierda que pase a segunda vuelta.

 

Como la Presidenta Bachelet parece haberse resignado a tener que entregarle la banda presidencial a Piñera por segunda vez, la coalición gobernante necesita un líder que pueda frenar el retorno de la derecha al poder. El ex Presidente Ricardo Lagos puede ocupar ese papel. Dado que la coalición de centroizquierda probablemente tenga un candidato poco carismático y algo débil en segunda vuelta, si se convierte en el jefe de campaña de la Nueva Mayoría, Lagos le puede bloquear la victoria a Piñera.

 

Cuando las elecciones se realizan en países con voto voluntario, la participación electoral se convierte en la variable más importante para explicar el éxito y fracaso de distintos candidatos. Si bien algunos candidatos pueden tener buena valoración en la población en general, si su valoración es menos positiva entre las personas que votan, bien pudieran llevarse una sorpresa al recibir poco apoyo electoral. De la misma forma, un candidato que genera rechazo en el público en general pudiera terminar resultando ganador en una contienda con altos niveles de abstención y en la que la participación se concentra entre votantes leales al candidato impopular.

 

Las encuestas muestran que Piñera tiene altos niveles de rechazo entre personas que probablemente no van a ir votar. Entre los votantes probables, Piñera tiene una evaluación sustancialmente mejor. Porque en Chile votan más las personas de más ingresos y más educación, la impopularidad de Piñera entre los sectores populares no representa un desafío para el candidato de Chile Vamos. En general, Piñera ha hecho poco terreno en esta elección, por temor a que aquellos que lo rechazan realicen manifestaciones públicas en su contra. Pero como muchos de aquellos que no gustan de Piñera no van a ir a votar, el ex Presidente lidera cómodamente las encuestas entre votantes probables.

 

El desafío de su rival en segunda vuelta —cuestión de la que hoy parece más cerca Alejandro Guillier— será convencer a aquellos que rechazan a Piñera que vale la pena votar en segunda vuelta por la única alternativa que entonces quedará en carrera. Por lo que dicen las encuestas sobre los distintos candidatos de centroizquierda, ninguno de ellos parece lo suficientemente atractivo como para provocar una alta participación en segunda vuelta. No basta con que la gente sienta rechazo hacia Piñera. Para que se animen a ir a votar, su rival deberá producir algún tipo de entusiasmo.

 

Aunque la izquierda siempre vuelve a su origen e intenta convertir cada elección en una repetición del plebiscito de 1988, resulta difícil convertir a Piñera en una recreación de Pinochet. Es verdad que la presencia de José Antonio Kast ayuda a derechizar a Piñera, pero el ex Presidente tiene un historial que lo aleja del legado de la dictadura. Es más, el alto rechazo que genera se debe a los recuerdos que tiene la gente de su gobierno, no a la asociación con el recuerdo de la dictadura.

 

De ahí que, para lograr aunar las voluntades de los que rechazan a Piñera, la izquierda necesite de una figura que logre alzarse como una alternativa más atractiva en la comparación que hagan los electores en segunda vuelta. La figura de Ricardo Lagos aparece ahí como una buena opción. Si bien la gente recuerda que hubo crecimiento y empleo con Piñera, los recuerdos del período de Lagos tienen menos momentos amargos que los recuerdos del cuatrienio de Piñera. Lagos fue un Presidente que mejoró el país. Aunque los líderes del Frente Amplio lo pinten como una figura nefasta, la gente que vota recuerda a Lagos como un buen Presidente. El primer izquierdista en llegar a La Moneda después de la dictadura aparece, entonces, como una alternativa atractiva para contrarrestar el mensaje de Piñera de que él puede liderar un gobierno con más aciertos que errores.

 

Como va quedando claro que Piñera le gana a cualquiera de sus rivales en segunda vuelta, la izquierda bien pudiera optar por convertir a Ricardo Lagos en su símbolo de unidad en segunda vuelta y, posicionado como generalísimo de la campaña de unidad en torno a quienquiera sea el abanderado de la izquierda en el balotaje, Lagos podrá liderar el esfuerzo para frenar el retorno de la derecha al poder.