Los partidos no quieren primarias

Patricio Navia

El Líbero, enero 24, 2017

 

Las intensas negociaciones que están ocurriendo al interior de las dos principales coaliciones políticas respecto al mecanismo para escoger a sus candidatos presidenciales reflejan la resistencia de los liderazgos partidistas a que los simpatizantes de cada coalición tengan el poder de decidir quiénes serán los candidatos de Chile Vamos y de la Nueva Mayoría.

 

Como instituciones que intermedian entre los votantes y las instituciones políticas, los partidos ocupan un papel clave en cualquier democracia. Sin partidos políticos, la democracia representativa es inviable. Pero su indispensabilidad hace que estén en una posición ventajosa respecto de los votantes. Como en un clásico problema entre un comprador y un proveedor, el primero desconoce la calidad y la honestidad del segundo. Como resulta altamente costoso saber si el proveedor está haciendo bien su trabajo, el comprador puede terminar pagando mucho más por un servicio deficiente o de valor bastante menor.

 

Los partidos, desde su posición de privilegio, pueden decir defender los intereses de sus votantes, pero en el engorroso y poco transparente proceso legislativo pueden terminar defendiendo los intereses de sus financistas o de grupos de interés. Ya que a los votantes les resulta costoso y difícil evaluar qué intereses defienden, los partidos a menudo tienen carta blanca para incumplir sus promesas y defender los intereses de grupos que ejercen presión bajo la mesa.

 

Una forma de reducir los incentivos para que los partidos se dejen capturar por intereses particulares es dándole más poder a la gente para que pueda castigar a los políticos que más notoriamente incumplen sus compromisos. La realización de primarias para seleccionar a los candidatos le devuelve un poco de poder a la gente para premiar a los políticos que hacen bien su trabajo y castigar al resto.

 

Pero sabiendo que les quitan poder, los partidos han logrado evitar que las primarias sean obligatorias.  Mientras sean opcionales, evitarán realizarlas en la mayoría de los distritos. En 2013, la Nueva Mayoría se negó a hacer primarias para senadores y diputados, y la Alianza sólo las realizó en distritos donde no había parlamentarios del sector que fueran a la reelección. Ambas coaliciones realizaron primarias para Presidente, pero por distintas razones: la NM sabía que Bachelet las ganaría fácilmente; la Alianza porque sus dos partidos grandes no se pudieron poner de acuerdo en un candidato.

 

En 2017, los partidos muestran la misma reticencia a realizar primarias. Las de senadores y diputados ya parecen estar descartadas. En cambio, para las presidenciales las posiciones son más variadas. Porque tiene una enorme ventaja en las encuestas, el ex Presidente Piñera estará dispuesto a participar en primarias. Pero como todos los partidos quieren jugar a ganador, es improbable que la UDI y RN nominen a sus propios candidatos para competir con Piñera. Lo más probable es que, si hay primarias, él será el nominado de RN y UDI y competirá contra candidatos nominados por partidos más pequeños o que vayan como independientes al interior de la coalición.

 

En la Nueva Mayoría, la realización de primarias presidenciales es un dolor de cabeza. Como Alejandro Guillier lleva una enorme ventaja, hay presión en todos los partidos para sumarse a su candidatura, lo que haría innecesarias las primarias. Pero como algunos temen que el senador pueda caer tan rápido como ha subido, otros presidenciables quieren seguir en carrera el mayor tiempo posible. Hacer primarias en julio sería lo más conveniente para Guillier, mientras que llegar con más de un candidato de la NM a primera vuelta les daría tiempo a los otros presidenciables para esperar que el apoyo a Guillier pueda bajar, y el de ellos subir.

 

Sea cual sea la razón, el único que ganaría con primarias presidenciales en la NM es Guillier. Por eso, a medida que se acerque la fecha, los partidos oficialistas tendrán que sincerar sus posturas de no querer, bajo ninguna condición, primarias para escoger candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados. A su vez, si Guillier sigue volando tan alto, ningún partido querrá apoyar a otros candidatos en las primarias. Los que todavía duden que Guillier llegue con la misma fuerza a la elección en noviembre querrán guardarse la posibilidad de inscribir sus propios candidatos alternativos cuando se cierre la inscripción a fines de agosto.

 

Porque los partidos se resisten a las primarias y solo las realizan cuando no hay dudas sobre quién ganará, o cuando no pueden llegar a acuerdos con sus socios, la realización de primarias el 2 de julio de 2017 dependerá de varias cosas, pero no de que la gente quiera tener el poder de decidir quiénes serán los candidatos presidenciales de cada coalición.