Salvavidas de la Comisión Engel

Patricio Navia

El Líbero, abril 21, 2015

 

De poco van a servir las razonables sugerencias de la Comisión Engel si el gobierno y la oposición siguen resistiéndose a transparentar su real involucramiento en los escándalos Penta, SQM y Caval. Mientras la información sobre qué tan metidos están los miembros del círculo cercano de Bachelet en el escándalo SQM y mientras no se sepa cuántos parlamentarios “prestaron servicios” para SQM de forma directa o a través de triangulaciones, las recomendaciones de la Comisión Engel serán como un salvavidas para aquellos que todavía están atrapados en las cabinas de un crucero que se hunde. Si la clase política no está en condiciones de salir a la borda del barco y huir del barco, los salvavidas servirán de muy poco.

 

La política chilena lleva 4 meses consumida por el triple escándalo fundamentalmente porque la clase política no ha sabido cómo enfrentar la crisis. En vez de tomar las medidas para salir de las arenas movedizas de la investigación de la fiscalía y de las filtraciones a la prensa, el gobierno y los líderes de la oposición se han hundido mucho más profundo de lo que debió haber producido el golpe inicial.

 

Los escándalos de corrupción son inevitables en las democracias. Pero el daño que causan esos escándalos depende de la reacción de los políticos involucrados, de lo que hagan sus partidos y de la forma en que el gobierno lidere una salida ordenada de la crisis. El escándalo Penta generó un terremoto de una magnitud mayor. Pero la forma en que la UDI respondió a las primeras revelaciones ahondó la crisis en el principal partido de derecha. La arista SQM tempranamente se anunció como una tremenda amenaza. Pero en vez de dar un paso al frente y entregar toda la información sobre su involucramiento personal y de sus cercanos, la gran mayoría de los políticos apostó a que el tornado destruyera las casas de los vecinos y no la propia. Pero el tornado SQM se quedó rondando por mucho más tiempo del que se anticipaba. Cada día aparecen nuevas revelaciones que hacen pensar que los brazos de financiamiento de SQM se extendían más allá de lo que sospechaban incluso los más adeptos a las teorías de conspiración.

 

Aunque muchos políticos todavía se aferran a la esperanza de que sus nombres no saldrán a la palestra, la reciente experiencia del grupo más cercano a la Presidenta Bachelet advierte que será difícil pasar piola en esta cacería de brujas para saber quién recibió dineros, directa o indirectamente, de SQM. Después que se revelara que el Ministro del Interior también entregó boletas a la empresa de Giorgio Martelli, cuyo hasta ahora único cliente conocido era SQM, sucesivas revelaciones implican a otros asesores cercanos a Bachelet, incluida su mejor amiga, Estela Ortiz. Como las filtraciones alcanzaron a personeros involucrados en el círculo mismo de poder de Bachelet, parece improbable que otros políticos involucrados puedan salir ilesos de este tornado. Aunque ya que cuando todos caen, algunos pueden esconderse entre los cadáveres de sus colegas, los incentivos para seguir ocultando información son altos. Igual que cuando la televisión mostraba cientos de personas participando en los saqueos, muchos políticos involucrados en alguno de los escándalos saben que será inevitable que la fiscalía y la opinión pública se centren en algunos rostros simbólicos y que el resto de la clase política pase inadvertido.

 

Ahora bien, lo que constituye una impecable lógica para el comportamiento individual —esconderse entre los cadáveres políticos de sus colegas— no es una buena política de gobierno. En la medida que los coletazos de los escándalos Penta, SQM y Caval sigan debilitando todavía más la confianza en el liderazgo político del país, más difícil será poder adoptar las reformas necesarias que mejoren la forma en que se financia la política en Chile. Como nuestro país tiene un sesgo fuertemente presidencialista, el poder político radica más en La Moneda que en el Congreso. Eso también significa que los escándalos que involucran al liderazgo de La Moneda adquieren mayor centralidad en el debate nacional. Por eso, como La Moneda tendrá la tarea de dirigir una salida ordenada de la crisis, cualquier escándalo que involucre al grupo más cercano a la Presidenta Bachelet constituirá un obstáculo mayor para superar el difícil momento actual que revelaciones sobre conexiones de otros políticos con SQM, Caval o Penta.

 

Hace 45 días, Bachelet tomó la riesgosa decisión de nombrar a una comisión asesora para que recomendara reformas que ayudaran al país a salir de la crisis. Después de pagar el costo de tener que esperar 45 días para poder avizorar una salida a la crisis, ahora Bachelet arriesga que el informe de la comisión Engel termine siendo relegado a un segundo plano si aparecen nuevas filtraciones sobre qué tan involucrada estuvo gente del círculo más íntimo de Bachelet en la forma en que SQM financiaba la política antes de que se iniciaran oficialmente las campañas.